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¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



sábado, 30 de mayo de 2015

El último cortejo, de Laurent Gaudé: cuatro notas de lectura



I.
Hay escritores como hay especies e individuos en el reino animal. ¿Diría infinitos, variados? Lo diría, y aquí hay una novedad, y una felicidad para quien frecuente las sendas literarias. El último cortejo, de Laurent Gaudé. 

II.
Gaudé raya alto, en todas las provincias del oficio de escribir. Yo ejercito un prejuicio de lectura: en la primera esquina de un texto espero al narrador estilista, y si la visitación se da, entonces puedo seguir con entusiasmo la trama, el suspense, el pensamiento, los matices de los caracteres; incluso perdonarle al novelista casi todo lo imperdonable. En El último cortejo el estilista cantó en las dos primeras frases, sin impostación, sin sobreejecución, sabedor de su voz aquilatada. Y desde ahí, fue una delicia seguir, como a Orfeo, su canto.

III.
¿Novela histórica? Novela, el gesto sabio y el proceder seguro de quien trasciende un género. Un interés por un personaje, un mundo, y ahí una exigencia estética conducida con pasión y riesgo. Gaudé actualiza una bella mirada, con independencia del paisaje que atraviesa.

IV.
Alejandro Magno, sus últimos días, un grupo de allegados, el Imperio, la vida, la muerte, la eternidad… La escritura justa, las cadencias cordiales, la seriedad creativa… Un referente para quien escribe, un horizonte que contagia fiebre a los dedos sobre el teclado, un excelente acompañante para el camino. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

Próxima conferencia de Santiago Posteguillo en el Máster Universitario en Escritura Creativa UCM



El próximo 19 de mayo, martes, Santiago Posteguillo pronunciará la conferencia de clausura del Máster Universitario en Escritura Creativa de la UCM, titulada La construcción de una novela histórica: cuando la ficción navega sobre el océano de la historia. La conferencia tendrá lugar en la Sala Naranja de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, a las 16:30 h. La entrada es libre.

Verdaderamente será un placer y un honor contar con Santiago en el Máster, escuchar sus reflexiones sobre el género de la novela histórica y poder entablar un diálogo con él. La calidad literaria de sus novelas históricas es algo que no cesa de recibir un refrendo constante de público y crítica; y no es para menos, cuando se descubre en sus textos una concienzuda documentación, una preparación filológica excepcional, una mirada fabuladora ingeniosa, y una pasión por sus personajes y el mundo en que vivieron. Si T. S. Eliot escribía que el escritor de talento asume una tradición, y contribuye a ella, actualizándola, alterándola aun mínimamente, creo que Posteguillo está consiguiendo refigurar la mirada tradicional sobre el mundo clásico romano, ampliando el paisaje y la recepción. “Los romanos” han sido para nuestro imaginario colectivo Julio César, Cicerón, Claudio, Nerón… y ahora ¿cómo olvidar a Escipión y Trajano? Estamos viendo más, y estamos viendo mejor.

Y a continuación una semblanza literaria: 

Santiago Posteguillo, filólogo, lingüista, doctor europeo por la Universidad de Valencia, es en la actualidad profesor titular en la Universitat Jaume I de Castellón donde ejerció como director de la sede en dicha universidad del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad Valenciana durante varios años. En la actualidad imparte clases de lengua y literatura inglesa, con atención especial a la narrativa inglesa del siglo XIX, el teatro isabelino y la relación entre la literatura inglesa y norteamericana con el cine, la música y otras artes.

Ha estudiado literatura creativa en Estados Unidos y lingüística y traducción en diversas universidades del Reino Unido. Autor de más de setenta publicaciones académicas que abarcan desde artículos de investigación a monografías y diccionarios especializados, en 2006 publicó su primera novela, Africanus, el hijo del cónsul, primera parte de una trilogía que continúa con Las legiones malditas (2008) y La traición de Roma (2009).

En 2008 quedó finalista del Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza con Las legiones malditas. Sus novelas son recomendadas por medios tan prestigiosos como El País, Historia-National Geographic, Qué Leer, SER-Historia o ABC Radio-Valencia por mencionar algunos ejemplos. Sus novelas se leen en España, Colombia, México, Argentina, Ecuador, Venezuela, Uruguay, Chile o Estados Unidos entre otros países y se han traducido a otros idiomas como el polaco, el italiano o el catalán, mientras se preparan más traducciones. Desde marzo de 2008 todas sus novelas permanecen entre las 200 novelas más vendidas del índice de ventas Nielsen en España, llegando a estar en algunos momentos entre las 10 más vendidas.

Igualmente, desde 2008, Posteguillo imparte un taller de literatura creativa en colaboración con la Universidad de Valencia y la empresa Tecnolingüística.

En 2010, la trilogía de Escipión ha continuado recibiendo diversos reconocimientos, como el Premio de la Semana de Novela Histórica de Cartagena y el Premio de las Letras Valencianas otorgado este año a Santiago Posteguillo por la Generalitat Valenciana.

En 2011, Los asesinos del emperador, su última novela, quedó finalista en los Premios de la Crítica Literaria Valenciana.

En 2012, El programa cultural «Continuará» de La 2 de Televisión Española en Cataluña concedió a Santiago Posteguillo el Premio de las Letras. En septiembre de este año, se publicó el volumen “La noche en que Frankenstein leyó el Quijote” donde el autor repasa algunos de los enigmas literarios más sorprendentes de la historia.

En 2013 publicó Circo Máximo, segunda parte de su trilogía sobre el emperador Trajano, y las obras de Santiago Posteguillo han seguido cosechando reconocimientos, como el Premio 9 de marzo de la Asociación Gregal de Estudios Históricos o la Doble Corona Mural otorgada por el Senado Romano  de la Ciudad de Cartagena. Asimismo, “La noche en que Frankenstein leyó el Quijote” ha sido nominada para el Premio de la Crítica Literaria Valenciana en la categoría de “ensayo y otros géneros”.

Entretanto, Santiago Posteguillo continúa trabajando activamente en la tercera parte de su nueva trilogía sobre Trajano, y sus novelas no dejan de aparecer en multitud de rankings de ventas y apreciación.


¡Os esperamos!

viernes, 8 de mayo de 2015

Pervivencia del Mito de Orfeo, en Espacio Leer: cuatro notas



I.
Asistí ayer al coloquio sobre el mito de Orfeo y su pervivencia, en el Espacio Leer, una meritoria iniciativa de la Revista Leer, que ha puesto en escena, o mejor, ha puesto un escenario para actividades diversas sobre la literatura. Los profesores Carlos García Gual y David Hernández de la Fuente ocuparon el tresillo púrpura para comentar sobre el mito, con ocasión de su libro El mito de Orfeo. Estudio y tradición poética, y al hilo de las preguntas de Maica Rivera, redactora de Leer. Maica hizo que el encuentro transcurriese en un andante con moto, suscitando respuestas iluminadoras, mientras el numeroso público seguíamos la conversación sin perder una jota. Una duración ni exigua ni prolija; a mi gusto, la que debería medir los actos culturales, que te deje con ganas de más y te haga sentir que has vivido otra temporalidad. La literatura va por ahí.

II.
Tomé bastantes notas, recordaba las clases con mis alumnos de Mitos literarios y publicidad de autor, en el primer cuatrimestre, aquella vez que se avivó un interesante diálogo sobre el mérito o demérito de Orfeo en su descenso al Hades en rescate de Eurídice. Recuerdo a la facción crítica con una ferocidad vecina a la de las ménades, dispuestas a despedazar a Orfeo: “Si tanto quiere a Eurídice, que muera y se reúna con ella, y no nos venga con trucos”, haciéndose eco de la crítica de Platón al cantor, en El Banquete.

III.
Escuchando a los dos expertos, no me resistí a continuar en mi libreta unas notas sobre los atributos del arte, en el contexto de este mito: si el arte no puede vencer la muerte, sobre todo la muerte del otro —para tantas personas, más importante que la propia—, si es incapaz de retornar a la persona amada, al menos sí puede detener el tiempo por la contemplación en que se sumen ejecutante y receptor: Ovidio cuenta que tras el discurso forense ante Proserpina y Plutón, Orfeo hace valer su arma de delectación masiva, la música, y que los grandes sufrimientos arquetípicos, los de Sísifo, Tántalo, Prometeo, se detienen. ¡Se detienen! Qué increíble conexión entre arte, placer y misericordia. El arte puede instaurar otro tiempo, un tiempo nuevo que se hurta al tiempo de los relojes, y que se transfigura en algo muy parecido a un espacio bienaventurado: un espacio, y por lo tanto una habitabilidad; un cielo que llegaría a hacerse valer incluso en el mismo infierno. Pero un cielo transitorio en el mundo antiguo: el arte terminará y el infierno será, por necesidad, irrevocable.

IV.
Preguntaba Maica por la lectura de Orfeo que hace el cristianismo, y David Hernández dio una respuesta rigurosa e iluminadora. Continuando en mis notas el argumento, pensé que la acción de Orfeo y la de Cristo son igualmente por amor, el primero por Eurídice, el segundo por el género humano; pero lo que no consigue el primero, lo consigue el segundo, con la conclusión inconcebible para el mundo precristiano, de que el infierno cuando menos, umbrátil e insípido, cuando más, atormentador pierde la última palabra y deja de ser una de las vigas maestras de la economía cosmológico-ética de la Antigüedad. Cristo sí muere: respuesta al reto que había lanzado Platón al mito de Orfeo, de no alcanzar la dignidad de un comportamiento amoroso excelso. Lo que no se imaginaba el filósofo de las ideas era que se pudiera responder con otra historia que desbordaba los cauces del desafío: morir por amor, sí, pero además rescatar, resucitar y desautorizar el infierno.
Al salir no quise mirar el reloj, flotaba como una melodía en Lavapiés. Descendí al Metro.