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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



miércoles, 7 de julio de 2010

De Crepúsculos y Eclipses II

“Crepúsculo”, “Eclipse”, “Sol de medianoche”… este es el paisaje de la dichosa saga de novelas y películas –sí, también hay un “Amanecer”, pero la parte del león y el morbillo se lo lleva todo lo demás-. Una atmósfera de oscuridad, de lo nocturno, con su paralelismo inmediato en lo cultural y moral: muerte, decadencia, violencia, fatalismo, venganza, asesinato, determinismo pasional.

No deja de ser una imagen narrativa y mitificada de lo que ya hace tiempo está viviendo una parte de la juventud. Y sin embargo, la autora afirma que el meollo es la elección de la protagonista Bella sobre su propia vida, y la negativa de los Cullen (familia de vampiros) a seguir sus instintos y tentaciones. En esta historia hay vampiros y hombres lobos buenos y malos, y en el fondo quiere ser una metáfora del impulso al mal que tiene todo ser humano, y su capacidad de vencerlo mediante una elección.

Sí, pero ¿qué elecciones son esas, cuál es el bien que se persigue en el fondo? Meyer, la escritora, nos lo “aclara” con una declaración tan confusa como el claroscuro de la atmósfera y el pensamiento de sus novelas:

"Realmente creo en la metáfora de mis vampiros. No importa dónde te quedas atrapado en la vida o lo que piensas que tienes que hacer, siempre puedes elegir otra cosa. Siempre hay un camino diferente".

Emotivismo moral que cambia de opción en cuanto cambia el sentimiento. Coartada tanto para “buenos” como para “malos”. Relativismo, cultura de lo pro-choice por lo pro-choice, sin más fundamento que la simple posibilidad de elegir.

Me recuerda demasiado a esa condena a muerte decretada recientemente a este lado de los Pirineos, que pesa potencialmente sobre cualquier ser humano aún en el útero materno. El fuerte aplasta al débil. Eso no es progresismo. Sobre todo si el fuerte es el gran Estado que “limpia el terreno” apartando a los progenit@res, blindando la mente de las menores de edad con una retórica pro-choice disparatada, y convirtiéndose en el lavavajillas de la conciencia.

Ser vampira u hombrelobo, todo un modelo ¿antro?pológico para nuestros jóvenes: la crisis no es sólo económica.

Van pasando los días, visito la biblioteca de la universidad y tengo la creciente sensación de que alguien está a punto de darme un mordisco.

¡Aúuuuuuu!

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