AVISO PARA QUIEN QUIERA COMENTAR

EN ESTE BLOG NO SE ACEPTAN ANÓNIMOS (YA HAY BASTANTE DESPERSONALIZACIÓN EN ESTA SOCIEDAD COMO PARA ANDARNOS CON MÁSCARAS) NI QUE SE HABLE MAL DE NADIE (SE DISTINGUE ENTRE PERSONAS -TOTALMENTE DIGNAS- E IDEAS -QUE ES LO QUE CABE CRITICAR-). GRACIAS POR SU COLABORACIÓN.

¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



domingo, 25 de diciembre de 2011

ATB: ausencia temporal de la blogosfera

Es cierto: hay vida más allá de la blogosfera -como dijo una vez Enrique Baltanás-; de hecho me voy a permitir el lujo de transitar ese otro mundo, antes de que llegue el año nuevo. 

Así que, nos leemos a la vuelta. Saludos a todos.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Kasihaiku de Navidad: ¡Felices Pascuas a todos!

Una Estrella,
un Niño... y nada:
sí, soy rico.


Que tengáis una muy Feliz Navidad, que os visite la esperanza y la paz 
y que el 2012 sea ocasión de muchas y hondas alegrías


(Un kasihaiku es un haiku de arte menor, 4-6-4, que me ha nacido en este blog). 

jueves, 22 de diciembre de 2011

Así rezaba Thomas Stearns Eliot


Cuando era pequeño aprendí una oración en el colegio -Colegio El Vedat-. La recitábamos a coro al terminar de asistir a Misa, en la acción de gracias. Nos la enseñó D. Enrique Mas, un sacerdote del que no puedo hablar sin emocionarme. La oración reza así:

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

El ritmo marcado facilitaba el aprendizaje; la cesura en casi todos los versos invitaba a que uno de nosotros subiera al presbiterio y dijera la primera parte; los demás decíamos coralmente la segunda. Muchos años más tarde, leyendo una colección de ensayos de Seamus Heaney, me sorprendió y me sonó familiar una constatación que hacía el Nobel irlandés: el rezo del Rosario en familia cuando era un niño -especialmente de las letanías- había dejado una huella honda en el sentido rítmico de su escritura poética.

Desde aquellos años de pantalón corto, en la acción de gracias de cada Misa he procurado rezar esta oración atribuida a San Ignacio de Loyola -pero unos cuantos siglos anterior, y compuesta en latín-. En mí también ha dejado un surco hondo.

*

No hace tantos años, investigando los Four Quartets de T. S. Eliot, me encontré con los libros de Helen Gardner -los estudios literarios nunca podrán saldar la deuda que tienen con esta mujer-: The Art of T. S. Eliot y The Composition of Four Quartets. Pues bien, me llevé una buena sorpresa cuando leí en la página 206 de The Composition... el borrador original de la sección III del último cuarteto, "Little Gidding", en el que constaban estos cuatro versos como final de una estrofa:

Soul of Christ, sanctify them,
Body of Christ, let their bodies be good earth,
Water from the side of Christ, wash them,
Fire from the heart of Christ, incinerate them.

Con esta adaptación, Eliot indica el significado relativo del éxito mundano, como es el de los ganadores de la Guerra Civil inglesa en el siglo XVII. Ante la muerte, y en clave cristiana, vencedores y vencidos acaban todos en un único bando. 

Pero lo que me interesa es que, según comenta Gardner, probablemente Eliot rezaba la oración original, tal como venía traducida del latín en el popular devocionario anglo-católico St. Swithun's Prayer Book. Eliot pertenecía a la rama anglo-católica del anglicanismo -justo los que desde hace un par de décadas están entrando en la Iglesia católica a través de la fórmula del Ordinariato anglicano-. Hace años visité el templo anglo-católico de St. Stephen's, en South Kensington, Londres, donde Eliot participaba como un feligrés más -llegó a ser sacristán del templo, con el Nobel ya impuesto y todo-.

*

Bien, muchas veces, cuando rezo el "Alma de Cristo" me acuerdo de Eliot. Además de ser una "figura", un "personaje", un "lugar literario", un nodo en la retícula cultural postmoderna, abierto a ilimitadas fluctuaciones de sentido en el juego estético-político de la interpretación, era sobre todo un hombre que rezaba... y que rezaba esa misma oración que me marcó a mí. Y que igualmente espera la resurrección de la carne. Allí nos veremos, Tom.  

martes, 20 de diciembre de 2011

Escribir la lectura, de Tomás Rodríguez Reyes: cuatro notas


I.

Este libro me ha ayudado a ir recordando todo eso que nos enseñaban (?), y sobre todo lo que no nos enseñaban, en la facultad de Filología. Autores, textos, conceptos... y me ha recordado mucho más el camino personal que, si ya no puedes vivir sin escribir y leer, vas haciendo. Que desborda cualquier enseñanza.

Así que un recuerdo, y un reconfortante nuevo impulso.

II.

TRR recoge aquí un vigoroso y constante ejercicio de reflexión personal sobre la escritura literaria, la lectura, el lenguaje, la filosofía, el viaje y los días de la vida, que van barajando todo sin pedirnos permiso. ¿Y qué podemos hacer? Pues una posibilidad -la que aquí se muestra- es ir llevándolo todo adelante, con sensibilidad, sentido de asombro y toda la franqueza posible. La prosa camina como un Andante chopiniano. O digamos que fuera un andante, a medio camino entre el adagio y el rondó del concierto de para clarinete de Mozart; por esa contemplación, y por ese volver y volver, nuevo y distinto, de los días. 


III.

Echa mano de la música, la pintura para decir sobre la literatura; pero también de la literatura para decir sobre las otras artes. Esa visión de las conexiones, de estas unidades de sentido que el rastro del calendario vuelve dinámicas y abiertas me ha hecho viva, una vez más, la asombrosa complejidad de lo humano.  

Escrito como al ritmo de un constante goteo, pide así mismo una lectura de dosis pequeña. Pequeño libro en apariencia, pero denso hasta poder destilar sin un fin previsible. Lo tengo en el estante, y lo voy disolviendo con el agua de los días. 


IV.

Aquí hay un canon de autores y lecturas esenciales, particular y amplio; la creativa estructura del libro -tres secciones, cada una bajo la lectura de un autor -Jules Renard, Imre Kerstész y Sandor Márai- sirve de orientación rectora para escribir el encuentro con otras lecturas, y así se van anillando periferias, y hay como un educado trasiego de gentes que entran y salen. 

El autor pone el listón muy alto para un juego de plantillas; sí, creo que es como un juego de plantillas: el lector puede poner la suya encima, y descubre una misma curva, o tangentes, o una nueva provincia, o una línea que irrumpe enhiesta donde seguíamos por un sosegado plano, o viceversa... 

"Escribir cada vez se me asemeja más a la descripción de una enseñanza que se vuelve aprendizaje: aprender a ser mortal". Escribe en la página 158, como fin a las anotaciones del apartado Clave Kertész, y no es poco aprender ese, esa sabiduría clásica de la finitud. 

En mi plantilla se destaca ahora algo como un arabesco que querría aprender, también, la eternidad.  

domingo, 18 de diciembre de 2011

Minitaller en Madrid

Pues ahí estuvimos, y fue muy grato. Los buenos alumnos inspiran al profesor. En el "foso" de Diálogo, entre paredes forradas de libros, tuve la sensación de que éramos un grupo de resistencia. Como el que se ve al final de Fahrenheit 451. Y, de algún modo, es así. Era fe. 

Fe en la palabra escrita y en el escribir, mientras la máquina del mundo se agitaba sobre nuestras cabezas. Un mundo de grandes superficies, las de todas las cosas. Superficies impenetrables, sordas, que dejan sin habla. Pero desde la escritura mantenemos esa distancia necesaria, que finalmente es avance imparable. El pudor y la modestia de la mirada desmontan las planchas de amianto de las cosas. Hay vida más allá. Está escrito.

Cicerón volvió a hacerse presente, lo invito a todos los talleres. Lo mejor es que salimos dispuestos a salvar la República con un texto; y eso ya es media República salvada.  

jueves, 15 de diciembre de 2011

Hacía frío

Hacía frío al cruzar el puente de Calatrava. Una humedad de poniente. Eran unas oscuras 9:10. Pero hay cosas que a pesar de sentirlas, no las sientes. 

Terminaba de salir de la charla-entrevista en la Fundación Mainel. Una de esas veces en que hablas como si estuvieras interpretando el concierto de violín de Mendelssohn: estás y no estás. Eres música, has dejado todo atrás: las yemas de los dedos deben estar pulsando nubes, pero no tienes ni tiempo ni distancia para poder llegar a esa conclusión. Empiezas algo frío, pero vas concentrándote, y se hace el don.

Claro, esto, que acaece de vez en cuando, es un regalo. Yo cruzaba el puente de Calatrava. Hacía frío. Estaba y no estaba.  

martes, 13 de diciembre de 2011

Todos los niños pueden ser felices leyendo


He encontrado un alma gemela. En el reciente número de Selección Literaria -se puede leer en este enlace-, de Troa Librerías, me encuentro una entrevista al educador Fernando Alberca, cuyo libro Todos los niños pueden ser Einstein, acaba de ver su segunda edición.

Simplemente copio una respuesta de la entrevista, en la página 11, a la pregunta ¿Qué es lo que usted cambiaría primero -en el sistema educativo-?:

Dedicaría toda la primaria a una sola y única cosa: aprender bien a leer y escribir. Los niños tendrían que aprender a leer antes, puesto que tienen capacidad para ello. Y si dominan la comprensión lectora, podrán estudiar lo que quieran. Saber leer, escribir, hablar y escuchar con propiedad es la base del éxito personal y laboral. Enseñar a leer a nuestros alumnos es lo principal, casi lo único, que debería preocuparnos a los profesores. Y cuantas más cosas aprendan leyendo, más inteligentes serán. Sin embargo, les estamos enseñando un montón de cosas que realmente no sirven para nada. También primaría más la creatividad, la imaginación, la curiosidad... Necesitamos alumnos que aprendan a hacer preguntas y, sin embargo, nuestro sistema educativo lo castiga porque nuestro tipo de enseñanza está montado para el hemisferio izquierdo del cerebro.

¡Amén!

El resto de la entrevista no tiene desperdicio tampoco.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Una belleza que no nos maldiga



Desde que la modernidad nos enseñó a mirar con cuchillos, anda la belleza como perdida y perdiendo. Con cuchillos, porque esa intuición inextirpable de que nuestra felicidad tiene estructura triangular -que donde hay belleza, ha de haber verdad y bien; y las otras dos combinaciones- ha sido troceada como un queso de pueblo o una tarta demoscópica. 

La verdad es el poder que otorga la ciencia empírica; el bien es la espiral de bienes de consumo; y la belleza, ¿qué otra cosa, que el placer más asequible?

"No puedo conectar nada con nada" decía una de las voces de La tierra baldía, de T. S. Eliot, y yo me imagino al personaje abrumado con los tres grandes pedazos de queso entre los brazos, paralizado, sin encontrar el camino de vuelta. Y el fuerte aroma del queso se llama melancolía.

Sin camino de vuelta, perdidos y melancólicos hasta la borrachera, nos sentamos a la orilla del bello río de Babilonia, pero nos acordamos de Sión, y lloramos como malditos...

Pues con ocasión del nuevo ensayo Tan bella, tan cerca, de todo esto, y más, hablaré el jueves 15 de diciembre en la entrevista-coloquio a la que la escritora Ángela de Mela me someterá en la sede de la Fundación Mainel: "La estética rompió mi vida, y la salvó". A las 19:30. Entrada libre.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Una frase de "Las cosas del campo", de J. A. Muñoz Rojas: una nota

Con un filo de luna en el cielo nos volvemos.

Es literatura si te enseña a ver más o mejor. Sí, creo que es una pista válida. Ahora veo filos de luna, algunas noches; la luna está más cerca, porque tiene... porque es un filo; porque se ha abierto otra autopista para ir a la luna desde aquí, desde los filos cercanos que hemos aprendido a mirar con respeto, con los ojos de las cicatrices. 

La globalización, la sociedad de redes nació con la primera metáfora del primer hombre.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Minitaller de iniciación a la escritura cotidiana: cómo atravesar la puerta del estilo personal

Pongo aquí el enlace a Vivir de los cuentos, que han tenido la gentileza de difundir la convocatoria los dos próximos minitalleres de iniciación a la escritura cotidiana que impartiré en Madrid. En el enlace están todos los datos. 

Vivir de los cuentos es una iniciativa excelente para el fomento de la escritura, conectada con un interés antropológico: escribir para vivir mejor. Como este blog.

martes, 6 de diciembre de 2011

Una sombra en Pekín, de José Ángel Cilleruelo: cuatro notas





I. 
Solo podemos contar, contar el cuento, desde el final. Con el final, de algún modo, ya dado (aunque no sepamos, despiertos, cuál es; el cuento sí lo sabe). Lo observaba Aristóteles en la Poética (y si escribimos algo ahora, solo será una nota al pie del filósofo). Esta fábula vestida de raso realista, Una sombra en Pekín, cuenta esa paradoja, tan vibrante cuando se trata del cuento de la propia vida.

II. 
La narración te lleva. El narrador en primera persona sostiene el ritmo. A mí, me ha llevado a la atmósfera contemplativa de esos mundos orientales, esas películas o libros donde alguien tiene una clara voluntad de contar reflexivamente. Y me ha sorprendido el claroscuro humano que Cilleruelo muestra en el personaje principal, sobre el que nos abre una ventana para poder ver más que lo que el propio narrador ve. Un incierto fatalismo, la apática demora para el amor… mientras las florecillas de loto germinan en las charcas del camino... como si escribieran el epitafio de la vida de todos los hombres.

III. 
Fábula: dícese de ese entarimado de palabras en que los personajes, los lugares, las acciones vibran arquetípicamente. Buena fábula: … en que la vibración es mínimamente sentida, como en Una sombra en Pekín.

IV. 
He disfrutado con la magnífica edición: pequeño formato, ilustraciones poéticas en aguafuertes, negros y azules sedantes, de Juan Gonzalo Lerma; y con el andante de la narración, el lirismo contenido, como un haiku que se expande sin traicionarse, la elegancia para referir la sordidez de la vida en la gran ciudad, en Pekín, donde se puede ser no más que una sombra; la metaliteratura sin etiqueta, que apunta hacia esa misteriosa identificación de narración y vida…

Libro e historia con esa rápida virtud de envolver al lector, como una humeante varita de sándalo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

London Paddington, Reading, Swindon, Bristol Parkway, Newport y Cardiff Central

Southbrook Cottage, Swindon, Wiltshire

Cottage, Wiltshire, G. Puckey

Si un poema se escribe con palabras significativas, este sería uno:

London Paddington
Reading
Swindon
Bristol Parkway
Newport
y Cardiff Central.

La única pega es que las palabras significarían solo para el autor: "sombras, sombras, sombras" caminando hacia la estación, 6:10 de la mañana, solo escoltado por furgonetas pakistanís de reparto de "vegetables", el acento impertérrito del sobrecargo del tren sobre las indicaciones de siempre -¿es este viaje, o es el de la semana pasada, o el de la que vendrá?-, Reading es la holgada orla del manto metropolitano así que sigo leyendo, Jane Austen saluda desde el alfeizar del principal del cottage, allí, allá, y la rectoría y su espadaña de gallo anglicano... ah, dejemos el libro sobre la mesa abatible, Bristol Parkway y Bristol allá abajo y quizás el capitán Marlowe ande buscando tripulación para un vapor a Bombay... yo sería su escudero, Severn Bridge, la frontera, "Ah, si es Gales..." Sto. Tomás Moro disculpaba con fina ironía la traición de un compañero, a quien le habían ofrecido algún mandato por aquellas tierras, Newport aperitivo que siempre me suena muy bien, llegamos, hay que bajar, Swansea la próxima, pero nunca iré a Swansea...

viernes, 2 de diciembre de 2011

Presentación de Tan bella, tan cerca con un unplugged de hermanos y amigos


José Luis Rodríguez-Núñez presentó el acto, de pie, brevemente, yo al lado, y... zás, el trío (batería, guitarra y saxo tenor) sin mayores explicaciones, unplugged y unworded, atacamos un tema cañero de Juanfra, que suele tocar con su grupo, El día después, al inicio de los conciertos. 

Pues sí, era la presentación del libro Tan bella, tan cerca, de un servidor; y la verdad, no me apetecía nada hacer una presentación standard. Sobre todo cuando el tema del libro es la presencia de lo estético en la vida cotidiana (es decir, la belleza, la armonía, la novedad, la sorpresa, la luz, la claridad, el contraste, el ritmo, la comunicación, la creatividad...). Se trataba de presentarlo realizándolo. Y al menos lo intentamos... y funcionó (por lo bien que nos lo pasamos, y por lo que comentó el público).

Una de las tesis de TBTC es que la dimensión estética de la vida -necesaria, como el pan en Murcia-, exige ser vivida en apertura y en favor de los que tienes cerca; si no, acaba haciéndote pupa. Mucha. Y por eso, tanto los que hicimos música, como los que asistieron como público, eramos amigos, familiares, amigos de amigos... El arte ha de ser-para... y por eso disfrutamos. Pero bueno, mejor leer el libro, que ahí va contado con más gracia (creo). 

Tras la intro relampagueante, unas palabras para recolocar al respetable y acabar de convencerles de que estaban en la presentación de un libro, y seguimos con varios temas de tratamiento jazzero con la sección rítmica de Caco, batería (antiguo The Blisters) y Juanfra, grandmaster guitarra: Les feuilles mortes (Rosa Mora Fandos, voz, Bernardo Mora Fandos, flauta, y JM trompeta), Summertime (Elizabeth Bode-Dunphy voz, JM saxo), Over the Rainbow-de El Mago de Oz (Rosa, Bernardo y JM trompeta), Amazing Grace (Elizabeth y JM trompeta), dos blues a dúo (Bernardo, saxo alto, y JM, saxo tenor), Big Country de Béla Fleck and the Flecktones (trío inicial). (Fotos de Manuel Pagador)







Un poco de diálogo con el público: Ángela de Mela, poetisa cubana, abre el fuego con palabras muy cariñosas, que vuelvo a agradecerle desde aquí; y unas cuantas preguntas más cuyos -perdón- autores no recuerdo. Pero el público quiere más jaleo. Les ofrecemos The Wall de Pink Floyd o Isn't She Lovely? de Stevie Wonder: rompen las reglas democráticas más elementales y se quedan con las dos. Pero no termina ahí el sarao, quieren que Bernardo toque con Caco y Juanfra, una de Beatles -le pillan un poco fuera de juego, porque él es músico clásico, profesor de música, director de banda-, pero le pido al respetable un aplauso para él, por lo que no se puede echar ya atrás. Creo que fue Let it Be, y no improvisó mal.

Y para terminar, dibujos para todos (los que hubieran comprado el libro, pues se trataba de un dibujo-dedicatoria en la portadilla). Monto el tenderete en una mesa, y a dibujar: no estuvo mal, pasaron bastantes personas: el verjurado de Siltolá hace que vibren el carbón compuesto y la acuarela.



Bueno, la próxima en Sevilla, en enero. Se busca músicos sin complejos. Razón aquí.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cúpulas y capiteles, de José María Jurado en Colección Álogos: cuatro notas



I.
Sencillamente, fascinante, este Cúpulas y capiteles. Entradas del blog La columna toscana (La Isla de Siltolá). Basta que alguien cree un género (Javier Sánchez Menéndez), y se licue de insignes ejemplos, para que alguien (José María Jurado) lo reviente por sus más confiadas cañerías y se desparrame como una carcajada imprevisible por sus ya descosturas. Porque es un género este Álogos, este traer a la pérdida diferida de las páginas, lo que es instantánea pérdida -esa escritura generosa- en el vértigo mudo del blog. Otro “formato” de la codicia indeclinable de ser presencia en el solar del perder que es el vivir; que siempre ha sido.

Duchamp creía que lo había hecho primero, cuando se hurtó aquel urinario y lo iluminó bajo otra luz. Iluso (y guarrete). Sería que los burgueses andaban muy somnolientos, o Gombrich aún no había llegado, o la caja registradora no daba para historias (del arte): al final, entre uno y otros, todo quedó en la misma familia de escandalizadores y escandalizados. Pero aquí tenemos la traslación a escala humana, digna, alta, en gracia; del derrumbadero digital de cada día, a un alfeizar soleado y amparado de un vidrio esbelto y su rosa al goache poco untado de Gaya, esperando el prodigio del buen leer.

Para decir lo que es, no es, pudiera ser un blog, remito a mis Enriques (B y G-M); que yo mejor no lo diría.

II.
Jamás había leído tanta inteligencia, sensibilidad, ficción, cultura… palpado un encaje así, de Valenciennes, a la aguja de las palabras. Y ahora ya.

III.
Baudelaire hacía toda esa defensa de la crítica literaria partisana, interesada. No le faltaba razón. Nos gusta más lo que más nos gusta, je. Y ya hace tiempo que los “contenidos” y las perspectivas volvieron a la crítica, y reconocemos que mostramos incorregible arrimo a lo que, más allá de la forma de todos reconocida, nos habla de lo que también nosotros pensábamos. Así, no puedo evitarlo, me voy con lo que también decía Azorín en “Zaguanes”, a lo que a mí también me repugna y sobrecoge en “Réquiem por baby P.”, a esa antigua “Verdad de la poesía”, a toda esa suite ‘Música de capilla’ de pulso y plectro y planto y plenitud cristianas.

IV.
Fantásticos los microcuentos de ‘Las mil y una noches’, las semblanzas de ‘Dramatis personae’ –aquí he de decir que el affaire Galileo es algo más complejo que lo que la vulgata urbana pregona-, y el ‘Prologuillo’ y todo…

Bueno, queden allá esas Cúpulas y capiteles, y aquí esta partisana reseña, esperando las inexorables aguas del sumidero digital.

martes, 29 de noviembre de 2011

Vine a la llibreria

El que escribe (esto) es uno de los escritores valencianos abajofirmantes de un manifiesto-iniciativa, "Vine a la llibreria". La causa justa es la pervivencia del librero como persona que orienta y acoge las inquietudes lectoras, y de la librería como espacio cultural. Más información sobre esta campaña del Gremi de Llibrers de València y de la Generalitat Valenciana, aquí.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Filosofía del retorno



Domingo tarde: la mayor parte de los urbanitas se han derrengado en el marathon de esta mañana. El cauce del río duerme también la siesta deportiva. Camino hacia el puente de Calatrava con mi trompeta a la espalda y la sordina en la mano. Han pasado siete días, vuelvo al mismo lugar y ...la filosofía, otra vez, en el Turia. Un filósofo anda suelto: veo sus rastros. En el respaldo de un banco ha escrito que piensa que piensa, luego estorba. Ciertamente, no está. Me temo lo peor, ¿hasta dónde habrá llegado la radicalidad de su "estorbidad"? ¿estará ya al otro lado del río? ¿va en el bote de Caronte, el de Patinir, hacia...? Tampoco hay que ponerse así. Quizás se haya ido a oír el fútbol en la radio.

Sea como sea, anónimo filósofo, vuelve. Aquí no estorba nadie.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Filosofía bajo el puente (y aclaración para filósofos)

(Hay tantos filósofos expedidos por el ministerio como filólogos; solo quiero decir que la filosofía -y la filología, y tantos saberes- han de estar vivos y que aceptan muchos formatos, como indica Alasdair MacIntyre al criticar la locura del paper académico).

Siempre ocurre: un río seco, un puente, un tipo tocando el saxo... y alguien más aparece... y comienza una conversación. Creo que debe tratarse de una situación arquetípica, un acorde de campanitas de plata: como si formase parte de un reducido catálogo de situaciones grado cero, irreductibles, donde lo humano resuena. Lo creo. 

Pues el otro día, bajo el "puente de Calatrava", que te da un eco de hasta cuatro respuestas, estaba yo tocando, y en este caso no era el saxo, sino la trompeta, que la estoy rehabilitando después de muchos años de silencio, y  ya estaba oscureciéndose la tarde y yo ya me había dicho que aquella canción era la última, y entonces en el ángulo muerto del rabillo del ojo aparece una figura, desenfocada y en movimiento como un pensamiento postmoderno, vestida de negro, glup, a ver cómo salimos de esta, calma, continúo tocando hasta el final, la mejor defensa es un buen ataque, "Hola, ¿qué tal?", un tipo joven y sonriente, claramente extranjero, descompresión, y comenzamos a conversar, le gusta la música, es polaco, se vino a Valencia con un alma emprendedora, y ahora hace lo que puede para sobrevivir, pero saldrá adelante, no lo dijo él, lo aseguro yo, y resulta que le gusta la filosofía, "¿Qué filósofos lees?", aquí es donde viene la enseñanza moral del crepúsculo, una señora cuyo nombre no he escuchado nunca, "¿Qué libro ha escrito?", dos a cero, pero suena a esoterismo... Michal, toco un poco más para mi polaco amigo y le doy mi número de móvil, a ver si nos vemos... 

Amor a la sabiduría, filosofía, y se la busca por todas partes... no solo en libros que escriben filósofos expedidos por ministerios -y tengo muchos amigos filósofos expedidos, pero ellos saben nadar y guardar la ropa-... y se la encuentra bajo el puente, en los últimos compases de una canción.    

martes, 22 de noviembre de 2011

Tan bella Santa Cecilia, tan cerca el unplugged

I.
Hoy es día de fiesta nacional en este blog: es Santa Cecilia, patrona de los músicos. Hace ya unos cuantos años pude estar en su iglesia titular, en una recoleta rinconada del trastévere romano. Allí me encontré esta sugerente escultura, de estética romántica, que muestra a la virgen y mártir, toda finura y delicadeza, con su discreta incisión en el cuello (el verdugo fue, ciertamente, bastante menos delicado).

Basílica de Santa Cecilia en Trastevere (Detalle)

El acta del martirio dice que: 

Venit dies in quo thalamus collacatus est, et, cantantibus organis, illa [Cecilia virgo] in corde suo soli Domino decantabat [dicens]: Fiat Domine cor meum et corpus meus inmaculatum et non confundar. 

Y dicen los que saben que hubo un error en la transcripción, y que el "cantantibus organis" era realmente "candentibus organis", instrumentos de tortura subidos de grados térmicos. No alababa a Dios entre órganos tocados por ángeles, una vez pasado el mal "trago", sino en el trago mismo (lo que no quita que también pudiese escuchar místicamente algo, no voy yo a ponerle límites a la gracia). En fin, se quedó esta delicada mártir como patrona de los músicos (y también de los poetas, los ciegos -como Santa Lucía- y de las ciudades de Albi (Francia), Omaha (Estado de Nebraska, USA) y Mar de Plata (Argentina). Y se la representa con el órgano, el laúd y las rosas.

De la conexión entre Santa Lucía, la música, la visión y la no visión y lo invisible y el sufrimiento del músico/poeta/artista escribiré en otro momento -estoy viendo un libro ya, qué le vamos a hacer-. Por cierto, Enrique Andrés publicó hace un par de años un precioso libro de ensayos de tema estético titulado Santa Lucía y los bueyes (Pre-Textos, en la colección "Correspondencias" que dirige nuestro común amigo el pintor y poeta José Saborit) con carta y prólogo de José Jiménez Lozano.

(Vaya, otra vez la banda blanca; podéis interpretarla como una senda hacia el cielo, mientras aprendo a quitarla para la próxima vez).


II.

Y resulta que, como el autor de este blog se ha liado la manta de la escritura a la cabeza y se ha echado al monte de  la profesión literaria, pues anda haciendo presentaciones a troche y moche de su Tan bella, tan cerca. La próxima es este próximo sábado 26, en el Bibliocafé de Valencia, a las 19 h. Y como ya viene siendo costumbre, va a montar un show musical. Un unplugged, a modo de "duets" con amigos y familiares. 

Bueno, os cuento un poco cómo va el programa por ahora: cantarán Elizabeth Bode-Dunphy y Rosa Mora Fandos (las dos sopranos, y haremos repertorio jazzístico); mi hermano Bernardo y yo tocaremos un par de blues a la flauta travesera y saxo tenor; con Ignacio Gil Pechuán, atentos a la guitarra de jazz; y con Juanfra Pérez, con quien formo el DúoMo, temas suyos, muy atmosféricos y sugerentes -además de acompañar en el resto de actuaciones-. Si alguien más quiere sumarse, que me envíe un mail.

Evidentemente, algo contaré del libro, y habrá preguntas; pero creo que la literatura que he intentado hacer en TBTC, se sentirá muy a gusto con la música. 

Y para terminar, dibujo al carbón compuesto & acuarela a modo de dedicatoria, a todos los que aparezcan por allí con un ejemplar de TBTC, y también de mi primogénito, Leer o no leer.

(Y si queréis merendar, en el Bibliocafé tienen unos muffins de chocolate como para no sacarse el pulgar de la boca). 


lunes, 21 de noviembre de 2011

Mi cliente no tiene prisa

sagrada_familia

Viernes pasado, de nuevo la suerte de asistir a los coloquios de Cultura Visual Contemporánea. 7:30 pm, sede de la Fundación Mainel, Valencia. 

Gaudí: el proceso creativo desde dentro, se titulaba la sesión. Jordi Faulí i Oller, Arquitecto Director Adjunto de la Sagrada Familia; y Concepció Peig, Profesora Titular de Arte de la Universitat Internacional de Catalunya, hicieron unas intervenciones sencillamente impactantes. No por nada espectacular -en el sentido más popular del término-, sino porque hablaron con gran conocimiento de causa de un hombre y una obra geniales.

Jordi Faulí contó que, cierta vez, un arquitecto del equipo de Gaudí le urgía a este a que implementara (¡horror!, esta palabra hay que evitarla como sea; el DRAE la acepta, pero es un anglicismo irredimible; no la dijo Jordi Faulí, me ha venido a la mente) un procedimiento constructivo. Y Gaudí le contestó: "Mi cliente no tiene prisa".

En las calles adyacentes a la mía, ha habido una verdadera fiebre implementadora pre20N: firmes reasfaltados de ese marengo recién vertido, moquetoso, que da casi escrúpulo pisarlo; carriles-bici sublimados hasta la eco-apoteosis (y que conste que estoy a favor)... en fin, los "clientes" de la democracia somos nosotros. Y eso me hace pensar, con pesar, que se nos trata con ese cortoplacismo de lo efímero.

Hace unas semanas recibí una entrañable carta, y quien escribía me recordaba ese salmo 102 (103): ¡el hombre! Como el heno son sus días: florece como flor silvestre; sobre él pasa el viento y no subsiste, ni se reconoce más su sitio.

Y la contestación de Gaudí... Hay un Cliente, y eso me consuela -ya se ve que se puede entender la palabra cliente en un sentido mejor-; no tiene prisa, y eso me da paz; y debajo del asfalto hay heno, y debajo del heno... eternidad.


(Disculpas por la banda blanca, que no sé quitar, y me tengo que ir a dormir. Se puede ver como un carril bici, de heno, y entonces queda muy bien).

viernes, 18 de noviembre de 2011

Tan bello tantos amigos tan cerca: presentación de Tan bella, tan cerca en Librería Diálogo, Madrid


En la foto se ve ya el buen ambiente de la presentación. Entre amigos, no podía ser de otro modo. Al fin y al cabo, ¿para qué escribimos, editamos, hacemos presentaciones, leemos, si no es para ser felices con los otros?

Pues allí, en el foso de libros de Diálogo, fue. Presentó el libro Enrique Andrés. Me encantaron sus palabras. Enrique no se anda con chiquitas, va al fondo, siempre; y en estos tiempos tan de superficie, se agradece de un modo especial. Hubo un breve coloquio. Mi gran amigo José Antonio Millán -que tampoco se para en chiquitas algunas- entró en diálogo-debate con Enrique, sobre el sentido de la belleza en Baudelaire, sobre su modo de percibirla y su manera de expresarla, y ahí se convocó instantáneamente a la literatura, la teología, la modernidad... : impresionante, yo hubiera estado horas escuchándolos, pero tuvimos que seguir caminando. 

Corina, que junto con Javier Sánchez Menéndez y Cristina Brackelmanns pude conocer como bajados de la blogosfera un rato después de mucho tiempo de blogs y mails -para volver a subir en cuanto terminara el acto-, me hizo una pregunta que, si no recuerdo mal, iba sobre la motivación de la escritura de este libro. Corina es filósofa, así que yo -que me imponen mucho los filósofos; y que, por cierto, pronto será doctora, y sobre Ricoeur, y con Jaime Nubiola como director de tesis, casi ná- expuse mis desvergonzadas incursiones en la filosofía para escribir Tan bella, tan cerca, y creo que nos reímos un poco.

Bueno, luego pasamos a la música, y toqué tres standards de jazz -cuyos nombres no voy a decir, no vaya a ser que la SGAE...-. Y terminé de dibujar los haikus (nada de haikai, ¡eh!) visuales que les tenía prometidos a todos mis amigos allí presentes. No quedaron mal. Rocío y María José se sorprendían divertidas del despliegue: lápices de carbón compuesto, goma, sacapuntas, acuarelas, agua y... ¡fijador de acuarela! Algo parecido a esto:




Para finalizar, foto de familia, la que se ve arriba. Y María José filmó un poco de una canción, que se puede ver y escuchar aquí:


Muchas gracias a todos.   


lunes, 14 de noviembre de 2011

Se hace saber

... a todos los Madridviajantes o cortehabitantes que:

aquel que en la conocida fecha de la presentación de "Tan bella, tan cerca", se acercara al autor con un ejemplar de dicho libro, le será estampado un dibujete o llámesele igualmente motivo vegetal, japonería o haiku visual al lápiz de carbón compuesto -u otras técnicas de urgencia, y al menos en la medida que la provisión de lápices dé de sí- en la portadilla junto a la dedicatoria que en tales presentaciones es costumbre de prodigarse. 

Y para que así conste y no me arrepienta a luego, doy este escrito a la blogosfera y que la historia virtual me lo impute (bueno, esta última palabra no suena muy bien, pero en vista del apremio de la vida moderna y postmoderna, quede).

jueves, 10 de noviembre de 2011

"Old San Juan" (de Puerto Rico) y Spyro Gyra



Supongo que no solo me pasa a mí. Se trata de esas marcas que te encuentras y no sabes de dónde han salido. Y comienza una pesquisa.

Hace muchos años escuché, no sé dónde, una canción fulminante. Gracias a Dios, al final, alguien debió mencionar que el intérprete era Spyro Gyra. Pero no el título. Luego, alguna ola de la vida pasó por encima... y algún día me volvió a la mente aquella melodía. Quizás el nuevo contexto, la vida que ya ha dado unos cuantos pasos... en fin, no podía hacer otra cosa que averiguar cómo se llamaba la canción. Me llevó un tiempo, gozoso, de búsqueda y escucha de temas de Spyro Gyra.

Un día -un día de esos en que estás a otras cosas- apareció una cassette en la sala de estar de una pequeña pensión de Johannesburgo -tampoco viajo tanto, es de las pocas cosas exóticas que he hecho, y fue para visitar a unos amigos- y pensé, "Y si..."; y sí: descubrí que mi marca se titulaba "Old San Juan", canción dedicada a San Juan de Puerto Rico. Desde ese momento Puerto Rico era los solos de saxo alto de Jay Beckenstein, el sorprendente sonido y la creatividad musical de Spyro Gyra... 

Cuando la única referencia de algo es una canción, esa realidad adquiere un voltaje espiritual arrollador. 

Así que, aquí está este tema, tan lírico y dramático al mismo tiempo, tan latino y tan sajón, tan bien compuesto y desarrollado, tan bien interpretado, que inscribe San Juan de Puerto Rico en ese muro de "cosas" buenas del espíritu. El día que vaya para allá -se aceptan mecenas-, será el cielo.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un BOE y un haiku, atracción fatal

-Ampute un BOE por donde mejor le parezca. Escoja, si puede ser, un pedazo consistente, de unas tres líneas.
-Resérvele la parte superior del folio de Word y péguelo: ctrl+v
-Dele cuatro toques al cursor, como el que quiere poner tierra de por medio.
-Busque un buen haiku.
-Encuéntrelo.
-ctrl+c y ctrl+v en el folio que venimos refiriendo; o insértelo manualmente, en continuidad con una tradición milenaria que se remonta a los amanuenses de Sumer.
-¡Chan, chan!
-El siguiente paso y desenlace, en la sesión del taller de iniciación a la escritura de esta tarde, en el Bibliocafé, Valencia, España (algún día espero hacer lo mismo en Buenos Aires, México DC, San Juan de Puerto Rico, Bogotá y Denver (colorín) Colorado; paciencia), o en este blog dentro de unos días.

martes, 8 de noviembre de 2011

¡ESTÁIS INVITADOS!



Javier Sánchez Menéndez me envía esta elegante invitación, que os hago llegar. Me encantará saludaros a todos los amigos y lectores de este blog y mis libros, que andéis por Madrid.

Por cierto, habrá cierre -breve- musical a cargo del autor.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Pintar el vacío: José Manuel Ballester


El viernes asistí a la entrevista-coloquio con José Manuel Ballester, primer día del ciclo Cultura Visual Contemporánea, de la Fundación Mainel. Ballester es artista plástico, premio nacional de fotografía 2010. En la conversación mostró algunas imágenes de diversas exposiciones- donde ha utilizado la pintura, el dibujo, la fotografía-, realizadas con gran delicadeza y sugerencia. En el coloquio habló sobre técnica, la consideración de la tradición, los lenguajes particulares, el enfoque documental, la enseñanza de las artes... Me gustaron su sensatez y su mirada inquieta...

Una de estas exposiciones, "Espacios ocultos", consistía en intervenciones en obras clásicas de la pintura, donde sustraía las figuras humanas de la composición, o como dice Calvo Serraller en el catálogo de la muestra: 
"en primera instancia, ha querido “limpiar” la pintura de paisaje histórica de toda la anecdótica humana, pero, en segunda, para trastocar el orden visual establecido de las cosas; esto es: invertir su jerarquía, dando prioridad a lo tradicionalmente considerado como en “segundo plano”.
Un modo de quitar la narración, y dejar el escenario. Un trabajo donde el fondo parece pasar a primer plano, y el vacío se vuelve inquietante. ¿Por qué?

Cuando vi esta intervención en La Anunciación de Fra Angelico, la del Prado, mis ojos buscaban las figuras, y verdaderamente esta ausencia se hacía inquietante. El fondo quería venir al primer plano, pero la ausencia lo detenía haciéndolo vibrar, como una estatuilla que quisiera salir de su hornacina, pero al no poder, se agitara con un íntimo y vehemente temblor. 

Claramente, vemos desde el recuerdo de lo que vimos, y desde la expectativa de lo que veremos; si sustraemos la pieza central humana, ese recuerdo y esa esperanza, ese continuo temporal que es antropológico -y no cosmológico ni biológico, y que somos nosotros mismos-, se siente golpeado en su corazón, y es entonces cuando sentimos esa intervención quirúrgica, esa extirpación, esa punzada que no se la dieron a la imagen, sino a la imagen que ya era vida de nuestra vida.

Ese vacío es nuestro vacío, y esa sustracción es pérdida nuestra; los segundos planos quieren la herencia, pero el vacío -porque era vacío de humanidad; no todos los vacíos son iguales-, ejerce una fuerza sobre las cosas con un dedo en los labios.

Pensé que si Ballester mostraba algún cuadro que yo no conociera, que no recordara, y por tanto no esperara, quizás no experimentaría ese golpe. Pero no fue así. Los conocía todos, porque todos están en El Prado -he tenido la suerte de visitarlo con mucha asiduidad-. Pero pensé que alguno en el que no me hubiera detenido habitualmente, podría hacer el mismo efecto: la serie de "La historia de Nastagio degli Onesti" de Botticelli. Y volví a sentir esa inquietud. Concluyo que se trata de ese hueco construido por todas las líneas de fuerza de la composición: todo dirige la atención allí; si no hay nada... mejor, si no hay nadie, ocurre que no puedes dejar de buscarlo, aunque desconozcas quién es.

Me figuro que el día en que alguien se situara delante de una cuadro intervenido por José Manuel Ballester, y no sintiera la punzada, y ninguna ausencia, ningún vacío humano frenara los fondos, que se vendrían adelante, estaríamos en la víspera del fin del mundo, tal como lo deberíamos conocer.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Presentación Tan bella, tan cerca, Siltolá, Enrique Andrés Ruiz, Madrid 17 noviembre

Pues para los que estéis en Madrid: será en la Librería Diálogo, 17 de noviembre, a las 20:00 h (C/. Serrano 108, esquina Diego de León); y con un muy buen amigo como presentador: el poeta, escritor y crítico de arte, Enrique Andrés Ruiz.

Nos conocimos en la presentación de su poemario, El Reino, en el IVAM. Hace ya años. Luego hemos mantenido la amistad, como debe ser. 

Y además, en Diálogo, con Mª José y Rocío, que tan bonita tienen puesta esta librería proyectada por la audacia de Rafael Moneo.

Javier Sánchez Menéndez, editor de La Isla de Siltolá, que ha mimado esta maravilla de edición que es Tan bella, tan cerca, estará, por su deseo -que el mío era que se viniera a la mesa- entre el público.

En fin, lo pasaremos muy bien. Estáis invitados.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Para qué sirve la literatura?, de Antoine Compagnon: una nota


Un libro pequeñito, por su tamaño y su número de páginas. Pero un imán. Pasan los días, los años, y vuelvo a él. Una tensión humana sostiene las letras -no el papel, menuda tontería-, que hablan de qué nos va o nos viene con esto de la literatura. Un poquito, solo un poquito, y os haréis una idea:

"!Llega a ser el que eres!", me susurra la literatura, según el mandamiento de la Segunda Pítica de Píndaro, retomada por Nietzsche en Así habló Zaratustra.

De ahí, para arriba.

martes, 1 de noviembre de 2011

Artículo sobre Tan bella, tan cerca, por Pedro López

Lo mejor es que yo me calle, y que lo leáis -si queréis-, en su tinta original, aquí; y congelado aquí abajo:

CO-SER Y EN-CANTAR

«Tan bella, tan cerca» es la última obra de un ensayista novel, pero que se abre camino con una prosa límpida, vigorosa, sugerente, lírica. Su autor es un valenciano talentoso, con proyección. José Manuel Mora Fandos invita en este libro a escuchar con el alma, pues el lector sólo oye el susurro, una magnífica metáfora, de lo que es la vida: co-ser y en-cantar. No sé si la metáfora la toma prestada o es propia del autor. Tampoco importa mucho. Hila fino. Porque para coser, en primer lugar, hay que enhebrar: acertar a meter el hilo por el ojo de la aguja, tarea nada fácil. Sólo basta —y no es poco— con tener una mirada certera; un ojo de halcón, penetrante para vislumbrar, por encima o por debajo de lo gris, de lo anodino, la belleza de lo cotidiano. Tener vista, mirada atenta; y oído, delicado, afinado. Su observación perspicaz enhebra, una y otra vez, la aguja para, en medio de la mediocridad, dar un pespunte de belleza. Y eso no se hace al tun-tún: sólo quien posee la experiencia de lo vívido, de ese vivir tranquilo en medio del tráfago, puede permitirse el lujo de entrever lo que le circunda, aunque no sin silencio. Ese silencio compartido del nosotros, el co-ser. Porque, después de enhebrar, hay que tejer, trenzar la urdimbre. Labor de voleo, de aquí para allá. Co-ser es pasar, una y otra vez, engarzando, trenzando, mallando los hilos de la existencia. Co-ser es una tarea ardua, delicada y sensible, a la vez, aunque se corra el riesgo de pincharse; pero es también fascinación porque el resultado es una seda bordada, primorosa y delicada. Co-ser es entrar y salir con la aguja, llevando y trayendo el hilo de nuestra vida, que se entrecruza con los demás, dejando el propio hilo, dejando la vida, en la labor compartida.

En ese ir y venir de nuestra biografía, señala Mora Fandos que co-ser es «la incapacidad para ser auténticamente uno mismo, si no es con el otro». Porque sin el co-, el –ser queda amustiado, inconcluso, finado. Pero con el co-ser se puede incluso remendar las discontinuidades, las deshilachaduras y desgarrones que todo lo vital comporta, amén de trenzar y trenzarse en lo que vale la pena. Co-ser es también equivalente de en-cantado. De tal forma, que igual que el tejido está hecho de muchos hilos, el canto —en cualquiera de sus maneras: presentes o ausentes los cantores— es un en-canto. Y afirma que «des-sen-cantado es pues sinónimo de des-cosido; y por qué alguien co-sido es aquél que ha alcanzado el en-canto de una plenitud vital».

Pedro López. Grupo de estudios de actualidad

Publicado en Diario Levante, Opinión, 1 de noviembre de 2011 


lunes, 31 de octubre de 2011

Buenos Aires

Siempre nos quedará Buenos Aires. No he tenido la suerte, todavía, de estar allí. Pero, de algún modo, he estado. Hay lugares "muy lugares", como decía Unamuno en un artículo en el diario El Sol, en 1932; y ese singular adensamiento de la "lugaridad", a veces, se debe a que el lugar no lo escogimos, sino que nos escogió.

Sin esperarlo, me vi llevado hace bastantes años a Buenos Aires por una de las traducciones de Four Quartets de T. S. Eliot. J. R. Wilcock era su autor, argentino, y ella estaba descatalogada y en alguna librería de viejo del Cono sur. Me encontraba estudiando estas traducciones, cuando supe de la existencia de la traducción argentina, y las comunicaciones no eran tan fáciles como ahora: pero algo que no puedo llamar más que Providencia, hizo que en Londres me encontrara con un joven argentino que me habló de la gran biblioteca de su abuelo -su abuelo tenía que ser contemporáneo de Borges, si no mayor-, y yo le hablé de la influencia que aquella lejana traducción estaba teniendo sobre mis nervios -y eso que él no pretendía seguir la carrera de tantos psicoanalistas como hay por allí-. Dijo que, de vuelta a casa, la buscaría. Pues a los meses me llegó aquel librito, editado en los años 50. Desde entonces quedé en deuda con mi benefactor argentino, con Buenos Aires, con el Hemisferio Sur.

Luego, he continuado escuchando la llamada en anuncios de televisión argentinos, realizados con una fina gracia y una ironía elegante; y en tantos porteños que me he encontrado en mi propia ciudad; hace casi un año, tocando el saxo en el río, conocí a Nicolás, que trabajaba en un restaurante y había comenzado a tocar el violín, y un día me trajo agua; hoy mismo, otro me preguntaba por el rastro de los domingos. Acompañándole, me contó que es jefe de sala, Maitre, y que estaba estudiando un curso en Valencia. Me he sentido siempre muy bien tratado, como un pavo bien guarnecido. 

Tendré que ir allí, esa casa que noto tan mía. Aunque solo sea para saludar a los lectores bonaerenses de este blog. 
    

sábado, 29 de octubre de 2011

Chamorro Motis los libros y la fidelidad


A uno le gustaría despertarse en Barcelona más a menudo. Pero no se puede tener todo -gracias a Dios-, porque nada valdría nada. Al menos tengo esta imagen y un cd impresionante: Joan Chamorro presenta Andrea Motis.

Todos los días -que puedo-, a las 2 pm, me escapo de la escritura y los libros: "Esperad ahí, que vuelvo enseguida". Pongo las cañas del saxo a remojo y, mientras se van haciendo a la idea, unos minutos de respiración diafragmática, unos pensamientos técnica Alexander y un poco de moscardón trompetero con los labios. Luego, lo mismo con la boquilla, al tiempo que ya suenan los primeras notas al piano de Basin Street Blues. Me doy prisa para acompañar a Andrea y Joan: "Sol la do do..." 

Las cañas me gritan, como a Agustín sus pasiones en el huerto de Milán: "¿Cómo, nos dejas?". No preocuparos, que Chega de Saudade es toda vuestra. Y así pasamos un rato.

Los libros y los papeles, guardan un benévolo silencio. Me lo perdonan todo. Responden: "No hay nada que perdonar... qué bien nos ha venido".

viernes, 28 de octubre de 2011

Llueve

Por estos Mediterráneos, septiembre-octubre es esa cola ambigua. Un verano que alarga sus dedos para jugar con el frío, como los niños que se arriesgan con una olla. Las lluvias, pocas, por la espalda; de Levante, razzias de corso berberisco. A los que hemos descreído de pronósticos, nos sorprenden un punto menos -por la familiaridad- que a quienes "ya lo decían" y se preparaban para lo que no acepta, en el fondo, valerosidades.

No sé si se cortó ya la cola, hoy. Llueve. Y las fronteras pueden ser bellas.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Presentación de la poetisa Ángela de Mela en Leo



El viernes pasado nos reunimos en la Librería Leo, de Valencia: Ángela de Mela, Jorge Galeano, Gonzalo de Leo y amigos. Ángela es una poetisa cubana, cuya amistad y la de su marido Jorge, me precio de tener ya desde hace años. Yo sólo fui el presentador. A continuación traigo el texto de la presentación:




Un presentador no debe ser un destripador, sino un incitador; un incitador, en este caso, a la escucha. Y es lo que voy a intentar.

La historia en común de Ángela de Mela con la poesía, la literatura, el arte, no puedo abordarla aquí: es simplemente una historia repleta de formación humana, intelectual, literaria, profesional; de pasión, trabajo, sensibilidad, diálogo, responsabilidad. Nacida en Cuba, ha vivido y vive en toda esa tradición lírica tan fértil en Cuba y el Caribe, es parte de esa tradición que, como todas las tradiciones vivas, no puede dejar de seguir caminando.

Ha desempeñado muy importantes trabajos de gestión cultural nacional en Cuba, buscando ese tan necesario diálogo entre la isla y el exterior: entre otros, como formar parte del comité asesor del ministerio de cultura cubano y Fundadora del Festival Internacional de Poesía de La Habana. Y ya en España, ha desplegado una imparable actividad de escritura, publicación, docencia a través de talleres de poesía y conferencias.  

La poesía, tal como la entendemos hoy, es el género literario donde esperamos un intento de decir lo que es muy difícil de decir, seguramente, imposible, si queremos llegar a realidades profundas. Pero el viaje poético del escritor y del lector son necesarios. Un centímetro ganado en ese viaje nos acerca al misterio y nos muestra nuevos paisajes que antes no podíamos ver.

Hay un aspecto que quiero resaltar especialmente: todo escritor, pero creo que de un modo radical en un poeta, tiene un derecho y un deber inescapable, levantar una voz única, honesta. La voz poética de Ángela es ese derecho y ese deber vividos con toda la entrega, y por lo tanto, desde la particularidad de su voz ha de resonar en lo universal que nos enlaza a todos. Y lo hace.

Se ha hablado del carácter insular de la escritura de Ángela. Veo, al menos, dos razones, y la primera ya está dicha: la voz personal, irrepetible, única, tiene en la isla una metáfora frecuentada por los escritores: ese lugar que solo puede crecer hacia dentro, sin obviar el contacto con lo de fuera. Esa voz cultivada, distinta, inconfundible. Así, en su modo personal de escribir hacen escala Lezama Lima, Octavio Paz, María Dulce Loynaz, entre otros, como una cristalización en una nueva realidad poética. 

Y la segunda es la circunstancia vital de Ángela, la de alguien que nace y vive en una isla, Cuba, y por lo tanto el paisaje deja su huella en la persona, cuando tendemos a quedarnos solo con la mitad de la verdad al pensar que es la persona quien deja la huella en el paisaje. Esa mirada insular en estos dos sentidos se aprecia, por ejemplo, en su poemario Península de Hicacos: poemas muy plásticos, visuales, donde el tema amoroso se hace paisaje.

Ángela ejerce una voz poética con diferentes acentos, es lo que solemos observar en poetas con un recorrido vital y artístico: en Lo que el viento nos dejó, accedemos a una voz discursiva, meditativa, en alta voz, frente a un tú en un nosotros. En Rituales de la luz, encontramos reivindicación, reflexión, pero en momento alguno se pierde la cita constante con la imagen. En Escrito de tu nombre, vibra la dimensión espiritual, trascendente, religiosa que tiene en los Evangelios el escenario, los interlocutores, la hondura existencial por la que transitar.

Y hay algunos rasgos que creo que atraviesan los libros de Ángela, y que me gustan especialmente, y con esto terminaré: la dicción sencilla pero, ¡cuidado!, no simple, no superficial, sino concentrada, que enseguida establece un vínculo con el lector, o el oyente; la palabra precisa, escogida de entre un gran caudal de palabras, escogida con conocimiento de causa poética; la cualidad plástica, especialmente visual de sus versos; la imagen, sea metafórica o no, plena de sugerencia y de precisión, que se presenta en versos concisos, como fogonazos de luz que mantienen en vilo la pupila; y el fondo –el fondo importa, vaya si importa-: en la poesía de Ángela están los grandes temas de la poesía, de la vida, encarnados con valor, sin desatender lo carnal ni lo espiritual, y precisamente por esa presencia de lo espiritual religioso, la escritura adquiere una tensión y un compromiso artístico y humano arduos, porque cuando se quiere decir lo más inefable, todo trabajo será poco. Pero sin esa tensión de fondo, espiritual y religiosa, como dice George Steiner en Gramáticas de la creación, no habríamos tenido el gran arte, los clásicos; no podríamos defendernos del todo vale.

Bueno, les dejo ya con la voz poética y la voz física de Ángela.

lunes, 24 de octubre de 2011

El animal metafórico: Metaphores we Live By, de Lakoff y Johnson

I.
No está en ningún zoo, o tienda de animales, a no ser que miremos hacia el lado de las rejas en que se escucha hablar. Pero no me acaba de gustar la metáfora del "animal metafórico", porque nuestra base animal no es nuestra "base" como personas -por muy animales que podamos llegar a ser-. La he utilizado por su atractivo, y porque en sí, yendo más allá de su apariencia de objetividad científica, no es más -ni menos- que una metáfora.

II.
Y de esa elección de metáforas va el famoso libro de Lakoff y Johnson, de 1980, Metaphores we Live By. En castellano se tradujo por Metáforas de la vida cotidiana (1986). Pensé: qué pérdida de fuerza, lo suyo hubiese sido algo como: Metáforas en las que vivimos, o Viviendo en las metáforas, que tienen el impacto que buscan los autores. Y al buscar algo más de información en www, me encuentro con un sabio artículo de mi amigo Jaime Nubiola, filósofo del lenguaje, donde hace el mismo comentario, y reseña muy bien el libro de Lakoff y Johnson. 

III.
El carácter experiencial de nuestra creación y uso de metáforas es el alma de este libro, y la verdad del asunto -en mi opinión-. Como dicen los autores, "las metáforas no solo configuran la visión de nuestra vida presente, sino que también establecen las expectativas que determinan lo que la vida será para nosotros en el futuro" (mi traducción). Efectivamente, dices "Esta vida es una porquería", y determinas tu futuro, como mínimo los próximos cinco minutos, a una conducta "poco presentable en sociedad"; en cambio, "Esta vida es un teatro", en el sentido shakespereano, y tu futuro "tiene más futuro".

IV.
Ojo a las metáforas, sobre todo cuando refieren a los demás, porque pueden liberar(nos) o hundir(nos).

domingo, 23 de octubre de 2011

Sobre Gadafi

Esta entrada es una de esas que se salen del marco de este blog, pero que no puedo evitar.
Mutatis mutandis, pienso lo mismo que pensaba con respecto al asesinato de Bin Laden.
Estoy de acuerdo con lo que indica Pilu.

En fin, el ciudadano de a pie no se entera ni del 5% de lo que se cuecen los gobiernos y sus servicios de inteligencia; y esa retórica planetaria de "nosotros, los demócratas", conjugada con una práctica cósmica de "nosotros, los mercaderes de lo que sea", no hace más que desautorizar la democracia y seguir alimentando las "razones" de quienes no pueden o no quieren entenderla. A los que, por cierto, el mundo libre y democrático no deja de vender armas y "formar" a sus mercenarios y terroristas.   

viernes, 21 de octubre de 2011

WIFI

La madurez, supongo, no es cuando se hacen reales tus sueños, cuando te estabilizas profesional o sentimentalmente; es cuando dominas los misterios de la informática. No me refiero a ser un programador. Me refiero a que llevo dos días y medio desroutado y sin roumbo, y que todo es arcano en los reinos de la tecla, el cableado y la inalambricidad. Incluso para el técnico, que es como la abominación de la desolación. Y entonces lo que te viene a la mente -siempre hace falta una imagen para atenuarlo estéticamente un tanto- es La balsa de la Medusa de Géricault, pero solo y mísero sobre los precarios maderos, cercado por los murallones y borrascas de la salvaje sociedad de la información 2.0.

Escribo esta entrada desde el segundo bar con WIFI al que voy en busca de redención. Que nadie me pregunte qué ocurrió en el primero: el misterio perduró hasta allí -y mira que me desagrada utilizar la palabra misterio con esta acepción negativa, con lo marceliano que soy; pero así vamos más rápido comunicándonos, ¿no?-. Bueno, por fin lo consigo -si es que yo tengo algo que ver con el resultado final-. Me gustaría creer que es mi impericia, mi temperemental mirar las copas de los árboles y las nubes, antes que el metro de suelo que voy a pisar a continuación. Si así fuera, el mundo seguiría siendo un lugar decentemente solvente, las cosas seguirían funcionando como acostumbran, y yo simplemente aceptaría con infinita gratitud que mis defectos fueran igual de sólidos y previsibles como ese mundo.

Pero siempre está la duda. Bueno, mientras canta Celine Dione -"Because you loved me"- en las altavoces del bareto y me tomo el segundo poleo, me aferro a este WIFI que hasta ahora no me ha abandonado como un Rexona caducado.

Si leéis mañana esta entrada es que todo va a mejor, en el mundo y bajo esta calva.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Stanley Fish y enseñar a escribir

Preparando -ayer- la primera sesión del taller Escritura: 1os pasos -hoy-, he encontrado algo que traía un aroma familiar. Es una reseña de un par de libros del profesor de lengua de la University of Illinois at Chicago, Stanley Fish. El título ya va con los colmillos por delante: How to Write a Sentence and How to Read One. Colmillos porque muerde; y lo que desgarra es ese modo de enseñar el lenguaje -que, ya veo, no solo ocurre a esta ladera de los Pirineos-: muchas reglas, mucha gramática, pero nada sobre cómo escribir.

El aroma familiar es nuestra coincidencia en la misma colonia: enseñar a escribir no es enseñar un menhir de preceptos, y enseñar a llevarlo a las espaldas -hasta que el alumno se escapa, en cuanto el sistema educativo se olvida de él-; sino enseñar a expresarse y comunicar por escrito, descubrir las potencialidades del lenguaje para decirnos y decir el mundo, sin agotar el mundo, ni nosotros, ni el lenguaje. Es decir, acariciando con el lenguaje el misterio de la vida.

No he leído el libro de Fish; sí que conocía al autor por sus teorías relativistas y deconstruccionistas -lo que no me lo hizo especialmente atrayente-. Pues resulta que se retiró del deconstruccional ruido, de la "teoría" y se dedica ahora a enseñar a escribir. Por lo que he leído en la reseña, el ramalazo relativista todavía le adorna; pero en este punto concreto le doy toda la razón. 

lunes, 17 de octubre de 2011

Julián Marías. Retrato de un filósofo enamorado, de Rafael Hidalgo: cuatro notas




I.
Un retrato. ¿Los retratos dicen la verdad? Me lo planteaba al leer esa biografía. Uno tiende a pensar que una biografía debería ser un texto donde predominaran los datos. Los datos puros y duros. Pero eso no puede ser y, además, es imposible. Qué datos recoge el biógrafo, y cuáles deja; los que enfoca especialmente, los que quedan borrosos en los márgenes; y a través de esas decisiones, corre un tensor firme –si el biógrafo ha sido bueno-.

II.
El retratista ha sido bueno. Uno espera de un retratista que interprete a su modelo, que saque el genio, el carácter, la esencia… lo que no se ve. Por eso todo retrato es imposible y, sin embargo, necesario. Las cosas humanas, al ir a conocerlas, te dicen al final que cierres los ojos; que te fíes del tacto. El retratista ha sido bueno.

III.
Libros de Julián Marías, he leído unos cuantos: me gustan, me ayudan. Pensamiento cercano, afinado, abierto, esperanzado. Es un filósofo de relaciones, de cercanías –como los trenes en los que vas a ver a tus padres-. Y el retratista vibra con ese estilo y, a su modo, lo refleja en su propia escritura.

IV.
Un libro ameno, con multitud de anécdotas, bien contado. Y con una perspectiva cordial, de corazón a corazón. El subtítulo es la llave, y se abren las estancias del Marías novio, marido, padre, amigo, hijo de Dios. Cuánto me gustó.

Pd 1: he escrito una reseña más larga en Aceprensa, pero este contenido es solo para suscriptores (para los que seáis; para los que no, recomiendo esta web).
Pd 2: qué tarde ha salido esta entrada, problemas con router y todas esas cosas.


viernes, 14 de octubre de 2011

Traduciendo

Ando traduciendo estos días, a destajo. Hay cosas que necesitan un buen tirón, si no, se eternizan. Y aquí estamos con esta novela inglesa... (dejo el título en suspense hasta que salga publicada). Después del oficio de intérprete, el de traductor posiblemente sea el más extenuante. Intelectualmente. 

De un mundo a otro, y viceversa, sine fine. 

Un mensajero que se acuesta todas las noches en la frontera.

Menos mal que existen los saxos y los domingos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom: cuatro notas



I. 
"¿Pero qué haces leyendo eso?", me espetaba mi yo lector de clásicos. Bueno, bueno, bueno, se nos ha puesto gallito. No voy a ser yo -el global- el que se meta con los clásicos, talaría la misma rama sobre la que estoy sentado. Pues sí, me cogí el librito y me lo leí. Y me gustó. Uno ya sabe lo que se va a comer cuando compra un dónut, una ración de paella o se pone la servilleta de lino ante un Mousse de guisantes con requesón flambeado a la luz de un par de estilizadas vela finamente estereotomizadas. El conocimiento es condición de libertad, aunque luego la libertad se pueda desperdiciar, aun a sabiendas. Pero no era este el caso.

II. 
Todos los alumnos de 2º de Bachillerato del Colegio donde trabajaba el curso pasado lo habían leído, y el sentir general -entre los que sentían algo (no es algo privativo de mi Colegio, pasa en todos)- era positivo. Estaba por casa... ¿por qué no?... Bueno, pues es un libro de autoayuda camuflado en una historia de amistad, con una estructura biográfica y un desdoble del narrador, que a veces cuenta sus encuentros con el viejo profesor como en directo; y otras se dirige al lector para contarle lo que va descubriendo para el desarrollo de su propia vida. 

III. 
"Muy americano", como se suele decir. Vivencial, directo, ágil, con enseñanza moral desde la portada  hasta la página final, sensible(ro?), final redondo, ambiente de todo lo que has visto en series norteamericanas de un hogar norteamericano, con algunos de sus personajes-iconos. Un libro de valores. Con su ramalazo panteísta hacia el final -quizás con lo único que no estoy de acuerdo en todo el libro-: debe de ser para apelar a un público cuanto más amplio mejor, que tiene su presentimiento religioso siempre latente, pero no va más allá; qué fácilmente deriva esto en un sentimentalismo espiritual de superficie. En fin.

IV. 
Bueno, sí, me gustó. Me parece que pone sobre el papel sentimientos, dilemas, problemas de hoy -y bastante de siempre-, y un puñado de actitudes, valores y virtudes de las que nadie nunca va sobrado.