AVISO PARA QUIEN QUIERA COMENTAR

¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Construir la realidad, ¿suena?

Quizás sea una de las frases que más hemos oído, y seguimos oyendo, desde hace tres décadas como mínimo. Es una eslogan postmoderno, funciona muy bien, tiene apoyos antropo-psico-pedagógicos bastante solventes, aunque la cosa se suele torcer por un desmedido entusiasmo: por la senda de las utopías y las ideologías, siempre se va demasiado rápido, o de noche, y no se ve bien todo el paisaje. Y se descarrila.

No me extraña esta inflación de constructivismo: desde hace unas décadas lo audiovisual es un agente rector en nuestros modos de vida, y ahí, sí que todo es construido. Construir la vida, como se construye una narración audiovisual, tiene su razonabilidad. Creo en la identidad narrativa, pero hoy por hoy, esa construcción audiovisual que empuja a su emulación en la construcción de identidad, se ha encerrado en lo virtual, en aspectos imaginativos, desiderativos, pulsionales. Nietzsche y Freud sonríen orondos desde los consejos de dirección de las multinacionales del sector. 

Yo propondría una conexión entre lo virtual y lo virtuoso: también sentaría a la mesa de negociación de la identidad a Unión General de Platónicos y a los de Comisiones Aristotélicas -no se lo va a quedar todo Zuckerberg o James Cameron o la MTV-.

Sobre todo ahora, que el sector de la construcción no está muy boyante, que digamos.