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¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



domingo, 4 de marzo de 2012

¿Escribir en los libros? ¿sí?


"Al comprar un libro estableces un derecho de propiedad sobre él, del mismo modo que con la ropa o con los muebles al comprarlos o pagar por ellos. Pero el acto de compra realmente es solo el preludio a la posesión, en el caso de un libro. La posesión plena de un libro solo se da cuando lo has hecho parte de ti, y el mejor modo de hacerte parte de él —que viene a ser lo mismo— es escribiendo en él."

Bueno, esto está muy bien. Lo escribió Mortimer J. Adler, en el famoso libro que coescribió con Charles Van Doren, Cómo leer un libro. Una guía clásica para mejorar la lectura. Poniéndonos un tanto perogrullescos, habría que pensar que, realmente, Adler llevó a cabo lo que estaba diciendo: para leer Cómo leer un libro, tuvo que escribirlo primero; llenar de escritura lo que todavía no se podía llenar; un ejemplo de cómo crear un continente creando al mismo tiempo el contenido. Fantástico.

Pero a lo que yo quería ir es a que me parece verdaderamente interesante lo de escribir en el libro, para hacerlo tuyo, o hacerte de él. Yo no escribo mucho. Acaso unas tímidas palabras, unos fugaces acrónimos a lápiz, en el margen, para que ningún espíritu se levante de las páginas y me afee la conducta.

¿Será un temor mítico, reverencial, al mundo de la letra impresa? Bueno, creo que principalmente es que, cuando se trata de libros de la familia, de amigos, de bibliotecas -que son la inmensa mayoría de los que utilizo-, no me siento con ese derecho del que habla Adler. Acaso, ya digo, con el de imprimir unas fugaces notas a levísimo lápiz, y con la promesa tácita de volver con una goma de borrar; promesa que incumplo sistemática e inexorablemente.

En fin. El libro de Adler, muy bueno. A ver si me lo compro, y esta vez, sí, empujado por el consejo del autor, lo ilumino como un monje medieval a escape libre, en místico arrebato, por pura pasión de leer.

No me resisto a poner la preciosa portada de esta edición original del libro:

How to Read a Book (A Touchstone book)
Mortimer J. Adler
“When you buy a book, you establish a property right in it, just as you do in clothes or furniture when you buy and pay for them. But the act of purchase is actually only the prelude to possession in the case of a book. Full ownership of a book only comes when you have made it a part of yourself, and the best way to make yourself a part of it — which comes to the same thing — is by writing in it.
Why is marking a book indispensable to reading it? First, it keeps you awake — not merely conscious, but wide awake. Second, reading, if it is active, is thinking, and thinking tends to express itself in words, spoken or written. The person who says he knows what he thinks but cannot express it usually does not know what he thinks. Third, writing your reactions down helps you to remember the thoughts of the author.
Reading a book should be a conversation between you and the author. Presumably he knows more about the subject than you do; if not, you probably should not be bothering with his book. But understanding is a two-way operation; the learner has to question himself and question the teacher, once he understands what the teacher is saying. Marking a book is literally an expression of your differences or your agreements with the author. It is the highest respect you can pay him.”

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