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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



lunes, 6 de agosto de 2012

Cose che nessuno sa, de Alessandro D'Avenia: cuatro notas de lectura


I. 
¿Mi pequeño italiano? Mejor, gracias. Sobre todo ahora, después de leer Cose che nessuno sa. Los idiomas se aprenden con todo el cuerpo. Siempre he desconfiado -nunca me han servido- de los métodos autogestionarios. Solo se aprende el idioma en el que se sufre, se ama, o se suelta una carcajada pronta y espontánea. La traducción siempre es antecámara, hay que ir más allá. Y leer en un idioma que medio sabes es un viaje que pide espíritu aventurero. Como leer en penumbra, con un candil en la mano izquierda: las palabras proyectan sombras inestables, y vas de claro en claro, descubriendo las monedas de oro que llevan al tesoro. Y Cose che nessuno sa es un pequeño gran tesoro de sabiduría sobre la vida.

II. 
En Blanca como la nieve, roja como la sangre… ya se veía que D’Avenia sabía muchas cosas. En Cose che nessuno sa, pese a lo que dice el título, ya se ve que se las sabe todas, o al menos las más importantes. D'Avenia es un apasionado profesor de literatura en un liceo de Milán, además de doctor en filología clásica, con una tesis sobre el pasaje de las sirenas de la Odisea de Homero. Y lo mejor de todo es que ha escrito algo tremendamente incorrecto: ha vuelto a reunir la belleza y el dolor, como si Platón acabase de escribir el Fedro la semana pasada. Nosotros, los (post) modernos, los hemos separado empeñados en llevarnos en cada bolsillo una y otra cara de una misma moneda. Y estamos contentos de consumir los dos simulacros resultantes: una belleza que no nos abre surcos en la carne; un dolor que no nos eleva. 


III. 
Mi preferido, el capítulo IX, donde el profesor de la novela da esa clase que todos querríamos haber recibido, si todos hubiésemos sabido mejor qué era la educación. Esa confirmación de que la literatura hace identidad. Ese drama del mito revivido, el de la vuelta a casa de Ulises, donde está en juego el descanso ansiado de los corazones de padre, de madre, de hijo cuando la unidad se ha roto. Y en el mismo capítulo, la terrible refutación de esa clase salvadora que ha puesto en camino hacia la belleza, cuando la cobardía enfría el corazón con excusas de relativista semiótico: parole, parole. Pero hay alguien que desvela la disfunción: Tu no sai cos'è amare. Tu ti esalti con i tuoi libri, ami loro, non le persone. Ami le parole, non la vita, perché la vita ha le ombre e fa male. Tu parli, parli, ma non ascolti. Tu prendi, prendi, ma non dai nulla.


IV. 
En Blanca... D'Avenia se limitaba a lo que el narrador, un adolescente, podía pensar, sentir, decir. En Cose... ya no hay restricciones, y se pone en juego una amplia serie de recursos del contar, y una sabiduría antropológica nada común. Metáforas, humor, pena, párrafos medidos y eficaces, caracteres psicológicos, ritmo, verdades, suspense, descanso... y esas cosas que, como dice San Agustín refiriéndose al tiempo, "Si no me lo preguntan, lo sé. Si me lo preguntan, lo ignoro". Una novela que incita a escuchar eso que se sabe en el hondón del corazón, de una belleza tantas veces dolorosa; que nos hace terrible y bellamente humanos.


12 comentarios:

  1. Petición de un lego lingüístico: por favor, una traduccioncita de la obra.

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  2. Jaja, yo también, Rafael. Seguro que la traducirán, porque está muy bien. Saludos.

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  3. Interesante autor... Habrá que seguirlo.

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  4. "Los idiomas se aprenden con todo el cuerpo. Siempre he desconfiado -nunca me han servido- de los métodos autogestionarios. Solo se aprende el idioma en el que se sufre, se ama, o se suelta una carcajada pronta y espontánea. La traducción siempre es antecámara, hay que ir más allá. Y leer en un idioma que medio sabes es un viaje que pide espíritu aventurero." Esto me parece simplemente genial. Gracias por esta reflexión.

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  5. Creo que es un autor que aporta mucho, Enrique. Aunque parece que la novela está dirigida principalmente a un público joven, la verdad es que desborda el género y dice cosas muy interesantes a todo público.

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  6. Amando, muchas gracias, me alegra que coincidamos.

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  7. Seguro, Pilu. Además, creo que tiene mucho potencial educativo.

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  8. Ciao! Mi fa piacere leggere che stai imparando l'italiano. I libri di Alessandro D'Avenia non sono il genere letterario che preferisco però leggendoli ho provato emozione e commozione e li ho trovati pieni di vere perle di saggezza. Un caro saluto dall'Italia!

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  9. Ciao Martina, sono d'accordo con la tua opinione sul libro di D'Avenia. Grazie per la lettura. Saluti dalla Spagna.

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  10. Me gusto mucho su reflexión. No he leído Cose che nessuno sa pero si ya lei Bianca come il latte rossa come il sangue, y este libro me fascinó demasiado. Pronto cuando pueda, cuando me de la vida me leeré Cose che nessuno sa. D'Avenia es un sabio de la vida, lo sabe todo sobre la vida. Es un idolo para mi. Por escucharlo y en video en italiano que apenas empiezo a aprender me inspiró a decidirme ser profesora de historia cuando sea grande. Tengo 17 años.
    Muy buena reflexion me gustó leer esto, lo felicito por su capacidad de apreciar lo cool o bueno de la vida siendo adulto... jajaja. Saludos desde El Salvador Centroamerica.

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    1. Me alegra que le gustara el anterior libro de D'Avenia, le gustará también este. Sí, D'Avenia es un sabio, se puede aprender mucho de sus libros. Ánimo con la carrera de profesora de historia, está muy bien.

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo