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¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



lunes, 27 de junio de 2011

Dad mi voz al aire

Quizás basten unos pocos versos. 

Hay poemas que leemos y nos gustan. Nos distraen. Nos hacen pensar, reír. Aprendemos. Disfrutamos, sí. Dejamos el libro en la estantería. No sabemos si, tal vez, volveremos a él. El libro ha cumplido. Nosotros hemos cumplido. 

Pero no hablo de esos. Hablo de aquellos pocos versos. Esos que se quedan circulando por el torrente sanguíneo del alma, del cuerpo. No podemos hacer nada. Ni queremos. Germinarán, estamos seguros. Florecerán sus brotes en un momento inopinado, mostrándonos siempre un gesto benigno, en medio de cualquier desierto. Son parte de nuestro sistema inmunológico.   

Aquí dejo algunos, de la IX sección de Don de la ebriedad, de Claudio Rodríguez. 

Como si nunca hubiera sido mía,
dad mi voz al aire y que en el aire
sea de todos y la sepan todos
igual que una mañana o una tarde.


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2 comentarios:

  1. ¡Qué grande es Claudio!
    ¡Inmenso! ¡Enorme!
    ¡Inagotable!

    Saludos.

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  2. Coincidimos plenamente, Javier. Gran poesía.

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo