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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



lunes, 10 de enero de 2011

La calma y la tormenta


Cuando escribo estas líneas todavía es domingo. El adverbio del domingo es "todavía"; el domingo comparte esencia con las botellas a un cuarto, con las lunas sin brillos de los escaparates, con la calma antes de la tormenta. Sé que exagero. El lunes no tiene por qué ser tormentoso. Pero comparte esencia con la botella de gaseosa recién tapada a presión, con los excesivos brillos de todo, con algo de ese escenario dinámico e imprevisible que Joseph Conrad cuenta en su trepidante y breve novela Typhoon -Tifón-.

El adverbio del lunes es ¡ya!, y después de este prolongado domingo navideño, es ¡ya, ya, ya!, ¡todos a sus puestos!

2 comentarios:

  1. Me ha gustado eso de las botellas a un cuarto... Ya estamos a lunes, ya en nuestros puestos. Se acerca otro domingo...
    todavía.

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  2. Gracias P aRS, es el eterno retorno, pero un poco más sabios, ¿no?

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo