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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



jueves, 22 de diciembre de 2011

Así rezaba Thomas Stearns Eliot


Cuando era pequeño aprendí una oración en el colegio -Colegio El Vedat-. La recitábamos a coro al terminar de asistir a Misa, en la acción de gracias. Nos la enseñó D. Enrique Mas, un sacerdote del que no puedo hablar sin emocionarme. La oración reza así:

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

El ritmo marcado facilitaba el aprendizaje; la cesura en casi todos los versos invitaba a que uno de nosotros subiera al presbiterio y dijera la primera parte; los demás decíamos coralmente la segunda. Muchos años más tarde, leyendo una colección de ensayos de Seamus Heaney, me sorprendió y me sonó familiar una constatación que hacía el Nobel irlandés: el rezo del Rosario en familia cuando era un niño -especialmente de las letanías- había dejado una huella honda en el sentido rítmico de su escritura poética.

Desde aquellos años de pantalón corto, en la acción de gracias de cada Misa he procurado rezar esta oración atribuida a San Ignacio de Loyola -pero unos cuantos siglos anterior, y compuesta en latín-. En mí también ha dejado un surco hondo.

*

No hace tantos años, investigando los Four Quartets de T. S. Eliot, me encontré con los libros de Helen Gardner -los estudios literarios nunca podrán saldar la deuda que tienen con esta mujer-: The Art of T. S. Eliot y The Composition of Four Quartets. Pues bien, me llevé una buena sorpresa cuando leí en la página 206 de The Composition... el borrador original de la sección III del último cuarteto, "Little Gidding", en el que constaban estos cuatro versos como final de una estrofa:

Soul of Christ, sanctify them,
Body of Christ, let their bodies be good earth,
Water from the side of Christ, wash them,
Fire from the heart of Christ, incinerate them.

Con esta adaptación, Eliot indica el significado relativo del éxito mundano, como es el de los ganadores de la Guerra Civil inglesa en el siglo XVII. Ante la muerte, y en clave cristiana, vencedores y vencidos acaban todos en un único bando. 

Pero lo que me interesa es que, según comenta Gardner, probablemente Eliot rezaba la oración original, tal como venía traducida del latín en el popular devocionario anglo-católico St. Swithun's Prayer Book. Eliot pertenecía a la rama anglo-católica del anglicanismo -justo los que desde hace un par de décadas están entrando en la Iglesia católica a través de la fórmula del Ordinariato anglicano-. Hace años visité el templo anglo-católico de St. Stephen's, en South Kensington, Londres, donde Eliot participaba como un feligrés más -llegó a ser sacristán del templo, con el Nobel ya impuesto y todo-.

*

Bien, muchas veces, cuando rezo el "Alma de Cristo" me acuerdo de Eliot. Además de ser una "figura", un "personaje", un "lugar literario", un nodo en la retícula cultural postmoderna, abierto a ilimitadas fluctuaciones de sentido en el juego estético-político de la interpretación, era sobre todo un hombre que rezaba... y que rezaba esa misma oración que me marcó a mí. Y que igualmente espera la resurrección de la carne. Allí nos veremos, Tom.  

6 comentarios:

  1. Qué grande es Eliot, y qué referente de autoridad moral para el que desprecia la fe. Los Cuartetos son una forma de demostración de la Existencia de Dios. ¿Has visto el "Árbol de la Vida"? Tengo para mí que Malick ha incorporado imágenes de los cuartetos, a ver si puedo esxplicarlo con tiempo. De momento pondré un árbol de Navidad eliotiano en mi blog. Ya sabes a qué me refiero. Feliz Navidad. Ha todos nos ha nacido un Salvaldor.

    JMJurado

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  2. Hola José María, igualmente, Feliz Navidad y que el Niño-Dios nos traiga alegrías y esperanza, mucha.

    No he visto el Árbol de la Vida, y no hago más que recibir incitaciones, así que intentaré subsanar este problema cuanto antes, muchas gracias por la pista: lo que me comentas es muy interesante.

    Y me voy pa' tu blog, a ponerle alguna bola a ese árbol.

    Un abrazo
    José Manuel

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  3. Me sumo a la recomendación de El árbol de la vida. Y la oración Alma de Cristo,es de lo más bonito que hay, yo también la aprendí de pequeña. Me relaja y me conforta.

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  4. Muchas gracias, Amparo, por el comentario. Me alegra que esa oración sea también tan importante para ti. Esos efectos también los percibo yo.
    ¡Feliz Navidad!

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  5. Gracias tanto por el contenido como por la referencia a don Enrique Mas. Siempre lo tuve cerca, entrañablemente.

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  6. Qué sorpresa, Cristina. D. Enrique no cabe en un blog, no hay más que decir. Saludos

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo