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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



lunes, 28 de junio de 2010

Vida y destino, Vasili Grossman

Escribo a 20 páginas del final. Y el final, ya se vislumbra, podría estar a mil páginas más. En algún lugar hay que cortar, en algún lugar que sea significativo, donde se acabe de decir todo lo que se estaba queriendo decir. Así es la literatura, la narración.

¿Qué quiere decir Grossman en Vida y destino? Me gustan e inquietan las novelas que no pueden contestar a esta pregunta de un modo conciso; las que después de decir tantas cosas, reconocen con un gran silencio que todas las palabras se quedan cortas para lo que importaba decir. Tanto más valiosa es la novela, cuanto más constata esa dificultad.

¿Decir lo humano en circunstancias inhumanas? ¿y qué es lo humano? Ahí está Vida y destino, como un valiente dedo índice, apuntando sobre todas las cosas, hacia el misterio. 

6 comentarios:

  1. El mejor libro que he leído en mucho tiempo. Alguien lo comparaba a "Guerra y paz".

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  2. Coincido, creo que es uno de esos libros que encuentras muy de vez en cuando, y se percibe la referencia a Guerra y paz constantemente.

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  3. Es una entrada en lo tenebroso. También hay un fondo de esperanza y de nobleza. Es complejo y profundo. Es Rusia.

    Saludos.

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  4. Cierto, así lo veo, y siendo tan Rusia, es tan universal. Quizás porque cuando se afirma con autenticidad lo particular, siempre se llega a lo universal.

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  5. Me gusta eso de que todas las palabras se quedaban cortas para decir lo que importaba decir, constatar esa dificultad, y tener claro que casi todo es inconcluso...Sobre todo porque los finales buenos se me antojan elípticos, tienes que llegar a un final,para entender su principio, pasando por los capítulos centrales que son unidades en sí mismos. Intento ser elíptico a la hora de leer,por eso cuando leo espero un retroceso o una ulterior pauta que me mantenga atento...e incluso me haga perder el hilo, como consigue el Amigos de Dios que mencionabas en el anterior correo, que unifica el pasado-presente y futuro, e incluso te coloca ante un interlocutor que infaliblemente me aleja de cualquier rutina, pues provoca una intensidad que se escapa de lo literario y llegas como bien dices a descodificar esos jeroglíficos mentales que tanto anhelabas....

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  6. Lo veo también así, desde el fin releemos todo, y todo nos va haciendo intuir el fin de la obra y el final concreto del libro. De Amigos de Dios, es cierto, te lleva a un "lugar" de lectura espiritual, desembarazado de lo rutinario, y te lleva con amabilidad, y te ayuda a clarificar lo oscuro.

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo