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¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



viernes, 18 de junio de 2010

Contra nuestras lecturas mitológicas, Girard

No le tengo afición al fútbol (soy agnóstico en asuntos de politeísmo). Sí le tengo cierta afición a René Girard, porque le da a un interruptor que enciende una luz para ver cosas que atañen de verdad. Y Girard muestra que el sentido de lo “sagrado natural” en todas las sociedades primitivas –como la nuestra- exige víctimas sacrificiales para resolver –aparente, no realmente- las contradicciones en la vida colectiva.

Como agnóstico fiel, no sé si el fútbol existe o no, o si hay un semidiós demiúrgico que llaman “la roja”, caído en desgracia, aherrojado y pendiente de ser sacrificado en el ara de la mala conciencia colectiva, pro bono pacis, si no es capaz de destruir el lado oscuro de esa fuerza que nos acongoja a todos. Un modo de leer las cosas bastante mítico, anónimo y gregario.

Pero lo que sí sé es que la realidad –esa que sí nos atañe profundamente a todos- sigue necesitando lecturas mucho más profundas, personales y valientes.

4 comentarios:

  1. Si yo fuera rico, dedicaría mis dulces ocios a aplicar la tesis girardiana a la tauromaquia, donde sí encaja. En el fútbol menos, porque no se produce esa unanimidad que persigue el sacrificio. Medio estadio está con el otro equipo, proclamando su inocencia. En las selecciones nacionales y desde dentro quizá pueda parecer mayor la unanimidad, pero no tanto: siempre se ve llorar a los que perdieron. En los toros, el único que muere, el toro, también es glorificado: véase la vuelta al ruedo, el prestigio social del ganadero de reses bravas y el toro de Osborne como tótem ibérico.

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  2. Estoy bastante de acuerdo, Enrique, pero con respecto al fútbol, he aplicado la teoría de Girard a partir del contexto de crisis global en la que estamos, en la que lo de la selección española sería una víctima cultural. De toros, la verdad es que soy tan agnóstico como en el fútbol. En fin.

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  3. Me llama la atención lo de "sociedades primitivas, como la nuestra". ¿Se puede hablar de "sociedad primitiva" sin que el término contenga implícitamente una comparación con otras sociedades, que no lo serían -al menos, en efecto, por comparación? Si ése es el caso, como parece, ¿cuáles serían esas otras sociedades "no primitivas"?

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  4. Gracias Marinero por la puntualización. Cuando lo escribí no tenía en mente un sentido directamente comparativo, creo que es un giro expresivo, como la "negra sangre" en la Ilíada no quiere decir implícitamente que haya sangre que no sean negra -teniendo en cuenta ese modo de ver la sangre que tenía Homero-. Lo primitivo está siempre latente en cualquier sociedad.

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo