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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



miércoles, 30 de marzo de 2011

Escritura para jóvenes emprendedores

En el imaginario colectivo, el empresario es (era) una persona extremadamente ocupada en reunirse con su consejo de administración, clientes, autoridades..., tomar decisiones, viajar. Un hombre o una mujer con apenas tiempo para leerse un best-seller comprado en la terminal del aeropuerto, porque tendrá que revisar portafolios, repasar balances en el ordenador portátil... Leer, poquito. Escribir, menos.

Pero esa imagen está cambiando en muchos sitios. Como en el Programa para Jóvenes Emprendedores, organizado por el CMU de La Alameda. Ayer di una sesión allí sobre la escritura, precisamente a jóvenes universitarios que aspiran a trabajar con ilusión en el mundo de la empresa. 

Evidentemente, la formación humanística que proporciona un buen plan de lecturas sería algo muy bueno para cualquiera, no sólo para el empresario. Pero, además, un hábito de escritura favorecería grandemente los talentos intelectuales de un ejecutivo. Desarrollar un discurso coherente, complejo, completo; analizar una situación y sintetizar unas conclusiones; proponer un texto persuasivo con argumentos y un hilo lógico... 

Hubo verdadero interés. Ni el bachillerato ni la universidad enseñan estas cosas. Y, curiosamente, qué útiles son, también para la empresa.

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