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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



miércoles, 16 de marzo de 2011

Encontrarás dragones / There be Dragons: cuatro notas


I.
Vas en autobús, y escuchas "Pues el otro día...". No sabes por qué, pero se te despierta la atención. Bien, sí sabemos por qué: va a comenzar una narración, y la narración es el modo más humano de comunicar y de conocer. Y en las narraciones de los demás esperamos encontrar, aun inconscientemente, algo, alguna luz para la narración en marcha que es nuestra propia vida. 

II.
Hace un mes estuve en uno de los pases privados de Encontrarás dragones, en Madrid. Una narración, una buena narración, y por eso no me dejó indiferente. Hay un tema que me interesa desde hace mucho tiempo -del cual es inductor San Josemaría Escrivá- y por eso me han interesado esta película y las declaraciones de su director: la posibilidad de la santidad en medio de esta vida cotidiana.

Encontrarás dragones es cine de palabras grandes: amistad, amor, celos, venganza, reconciliación... Como hombres y mujeres, como comunidades, necesitamos narraciones de palabras grandes. Pero en la narraciones también caben las pequeñas palabras, y precisamente en la vida cotidiana son a menudo las que  utilizamos. En Encontrarás dragones resuenan con fuerza las grandes, pero también las pequeñas: simpatía, serenidad, afabilidad, confianza, comunicación, silencio, oración... ¿Es posible una santidad de palabras pequeñas, cotidiana, que cuente con el peso oculto de las grandes, para no desvanecerse en la insignificancia?  

Y, una pregunta que me importa tanto como esta, ¿es posible narrarla?

III.
Para la mayoría de nosotros la vida no alcanzará un sostenido tono épico; quizás sí en algunos momentos, quién sabe... pero somos humanos y como dice Eliot, "no soportamos mucha realidad", y las fibras de nuestro tejido se deshacen, y hay que remendarlas, tantas veces. Todo parece indicar que "esto" va de novela por entregas, o serie televisiva del género "Formación del personaje", con muchas referencias a otras narraciones, vitales o literarias; con mucha interpersonalidad, con mucha intertextualidad, si nos ponemos filólogos. Nunca podremos saber hasta dónde la narración personal se debe al encuentro con tantas otras.

IV.
Creo que Encontrarás dragones es gran cine -la narración te lleva suave y enérgicamente-, gran entretenimiento, pero también un valioso "entretejimiento": una luminosa narración que invita a entretejer con ella la narración de la propia vida.

  

2 comentarios:

  1. En cuanto a la pregunta de la nota II, no sé si entiendo bien por dónde vas, pero no veo por qué no. Pienso por ejemplo en la "Historia de un alma" de Teresa de Lisieux. Las aventuras del alma, las de la interioridad, también son aventuras ¿no? Claro que hay que saber contarlas como ella.

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  2. Estoy de acuerdo, Cristina, la pregunta era más bien retórica: sí que creo que esa santidad sea posible, y que sea posible narrarla, y que hay muchos modos de hacerlo. Para mí, lo importante es prestar atención a esa dimensión cotidiana, que necesariamente tiene que tener raíces en una intimidad rica, para no quedarse en la irrelevancia. "Historia de un alma" es un buen ejemplo de todo esto, aunque no sea estrictamente literatura. Pero si el escritor no se acerca a "eso", como persona, es imposible que pueda hacer la literatura de la que estamos hablando.

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo