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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



lunes, 10 de mayo de 2010

(Re)leer los sueños

Alasdair MacIntyre dice en su libro Tras la virtud que los hombres vivimos narrativamente: entramos en narraciones, el mundo de la vida que articulamos y nuestro propio modo de ser es narrativo, todo nos empuja a la narración: incluso soñamos narrativamente.

Nadie en el desayuno dice “Qué mal lo he pasado esta noche, he tenido una pesadilla terrible: he soñado el horror”, o “Qué bien he dormido: he soñado la alegría”. El horror y la alegría pueden ser soñados, pero decir esto es hacer una metonimia de la parte por el todo. Lo que realmente soñamos, o vimos, o vivimos fue una historia que nos hizo experimentar el horror o la alegría en el sueño. Tuvimos una experiencia que, para ser revivida desde el cordón sanitario de la vigilia, hemos de releer narrativamente. No nos basta la sensación de horror o de alegría, si queremos apresar mejor lo que ocurrió, hemos de poner en marcha una lectura, porque entendemos que allí hubo una historia. 

Quizás una historia muy simple, breve, pero historia: una mínima acción y pasión, un suceso, un desenlace. Cuando narramos el sueño no estamos fabulando, estamos releyendo una historia que acaeció allí

4 comentarios:

  1. Que malo es cuando en esa narración te quedas a mitad suceso, o te falta el desenlace.
    Pero sacando su lado bueno, a mí por lo menos cuando me despierto y me acuerdo de lo que he soñado y falta el desenlace, me gusta imaginarlo y crear un pequeño mundo que tal vez sea igual de ficticio que el del sueño pero gusta.

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  2. Es curioso porque aunque en nuestros sueños no haya tiempo, o sean absurdos e inconexas las imágenes... siempre las juntamos haciendo una narración, algo ortopédica, pero narración...
    También pasamos el día viendo/leyendo en series o en libros otras narraciones... es una atracción inevitable.

    enhorabuena por tu libro.

    espero acudir el jueves!

    fon

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  3. ¡Exactamente! No podemos vivir sin narrar, y si la narración se quedó cortada, y estábamos implicados en ella, necesitamos terminarla. Toda narración -como toda vida, toda identidad- apunta a un fin: en el doble significado de un final, y de un sentido que la narración está buscando (lo que la filosofía clásica llama causa final). Gracias Nicias.

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  4. Fón, muchas gracias por el comentario. En el comentario de arriba le contestaba a Nicias, pero en el fondo es lo mismo que comentas. Creo que sí hay tiempo en nuestros sueños: no es el del reloj, pero es tiempo, sucesión, un auténtico "tiempo onírico", y hay suficientes elementos en el sueño para que, si no es automática la lectura narrativa desde la vigilia, queramos reconstruirla narrativamente, releerla, porque había una orientación narrativa en "lo visto", "lo soñado"; y porque nuestro modo de comprender es narrativo.
    Atracción inevitable: como respirar, porque estamos hechos de narración.
    A ver si nos vemos el jueves en la conferencia sobre identidad narrativa, un abrazo.

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo