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¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



miércoles, 19 de mayo de 2010

Semiótica para todos V

A G. Bettetini le debo algunos de esos topes de seguridad que tiene mi sentido común. Su La conversación audiovisual, libro denso y especializado, me los proporcionó. J. Ratzinger recordaba hace ya unos cuantos años, en un extraordinario texto sobre el sentido de la belleza, aquel aforismo medieval: “la razón tiene la nariz de cera”, basta con ser un poco hábiles para dirigirla en cualquier dirección. Y en el mundo del saber y el enseñar, nunca vamos sobrados de una razonable razón cordial y sensata. Bettetini mostraba allí una nariz humanísimamente afinada. Y allí me enamoré de su concepto de “Proyecto de conversación textual”.

-¿?

-Bueno, no suena seductor, pero estamos en los reinos de la inteligencia. Con este concepto, el autor mostraba un modo de entender el juego al que se nos invita a los espectadores cuando vemos una película. El autor implícito, esa inteligencia que está en la trastienda de la película o el libro, nos propone un papel como lectores: nos ha diseñado un disfraz para entrar en esta fiesta, nos ha marcado un itinerario de acciones. Nosotros lo seguimos con fidelidad, o no: lo reconocemos, jugamos, pero actuamos críticamente con respecto a ese papel que se nos asigna.

En el libro de Bettetini está bien espolvoreada una advertencia: nuestros razonamientos semióticos, y la escritura del texto audiovisual o literario, no están al margen de una visión del hombre. Porque desde una visión u otra se escribe o se lee; se propone una imagen de lector implícito. Y hay imágenes indignas.

Yo nunca voy a una fiesta textual donde se me pro/impone un disfraz ideológico-genital. Por muchos Oscar que tenga.

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