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¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



martes, 18 de mayo de 2010

Semiótica para todos IV

-Pero, entonces ¿hay que saber muchísimo para averiguar algo semióticamente interesante?

Bueno, la semiótica como herramienta que nos ayuda a entender cómo se produce el significado, a través de los códigos que están siendo utilizados, no tiene por qué ser algo para especialistas. Y desde luego es necesario que haya especialistas, investigadores. Pero lo que quiero decir es que todos tenemos una actitud semiótica, una competencia mínima semiótica que podemos desarrollar. Leer un semáforo es un ejercicio de hermenéutica, pero darnos cuenta del código de significación que está implícito, es ejercer nuestra competencia semiótica.

También del código de significación de un rostro: cuando Amparo levanta la ceja izquierda y esboza una medio sonrisa, mientras levanta ligeramente los hombros está significando “sorpresa atemperada por cierta incredulidad irónica”. Amparo sigue un código para significar, con el que construye sus mensajes. Un código esencialmente común al resto de los seres humanos, pero a ese código le añade un pequeño resoplido que es privativo suyo, y un “ja vorem” que le suma una falta de animadversión decididamente originaria de un código etnográfico levantino. 

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