AVISO PARA QUIEN QUIERA COMENTAR

¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



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jueves, 13 de mayo de 2021

Presentación poemario Línea discontinua Librería La Central Callao Madrid


Alegra ver que vuelven algunos buenos hábitos y costumbres. Uno de ellos: las presentaciones de libros. Y además le ha tocado a mi poemario, Línea discontinua (Pre-Textos). Así que me alegra doblemente. 

Será en la librería La Central, en Callao, Madrid, el 25 de mayo a las 19:00 h. No conozco otra librería más bonita en Madrid. Triplemente contento. 

Habrá un diálogo con el poeta Guillermo Marco Remón -sigo añadiendo alegrías-, y con quien se acerque por allí. Lástima que el aforo esté muy limitado por las condiciones sanitarias, y haya que escribir un correo a La Central para reservar plaza. Para quienes no podáis asistir, hay una conexión al acto por Zoom, si os apetece. Y toda la información la tenéis en este enlace a la agenda de La Central.

Y me encantará dedicar los libros añadiendo una pequeña acuarela, como la de la foto de este post.

viernes, 23 de marzo de 2012

Velada poético musical en la Universidad de Navarra

En el mini-minitaller de escritura que tuvimos anteayer en el alto de la cafetería del Faustino -que tenía algo de cosa casi clandestina; qué bien-, en el edificio central de la Universidad de Navarra, salía el asunto del punto desde el que se escribe cuando uno escribe sobre algo que uno ha hecho. Contar siempre pide un punto. Y como quiero contar algo de lo que fue, he tenido que pensar ese punto. 

La verdad es que incluso para relatar un hecho de cinco minutos, tienes que elegir un punto. Narrar, como vivir, es una continua elección de puntos. Pero no me pongo existencialista, que la cosa no es como para angustiarse -aunque la tentación sartriana, que hay que resistir, está ahí-. Hay elecciones muy gratas. Sobre todo cuando veo que de los posibles puntos, uno sobresale con claridad, y que es el agradecimiento.

Y muy agradecido estoy a Marta Revuelta (Servicio de Actividades Culturales), Teresa Grandal e Inmaculada Setuáin (bibliotecarias y almas de Leyendo se entiende la gente), Marcela Duque, que puso empeño en que todo ocurriera, y así ocurrió, y a todos los que hicieron tan enriquecedora la visita.

Y empezando por el mini-minitaller. Siempre ocurre: con alumnos motivados, el profesor se suelta. Raquel, Fernando, Iñigo, y me dejo nombres, ay, porque no me acuerdo (lo siento), me dieron pie para volver con estas cosas de la escritura personal, cotidiana... que salen en este blog. Interesantísima comparación de Fernando: la de la concreción de los colores sobre la paleta del pintor, con la inconcreción relativa de las palabras en la mente del escritor, de cualquier hablante. Y esto venía a raíz de una ronda de decir colores, y la teoría de Eliot sobre la música de los sonidos y la de los significados...

Bueno, hubo más personas y más cosas a lo largo del día, muy enriquecedoras también, que me hacen caer en la cuenta de que al punto de narración del agradecimiento le estoy imponiendo ahora un contrapunto de brevedad, de ir a lo más público... así es en las narraciones: narrar, como vivir, supone también ordenar, clasificar, relacionar los puntos, guardar puntos para otras narraciones.

Pues ya estábamos a las 5 pm Juanfra y yo montando el tenderete y afinando -me olvidaba de Juanfra Pérez Mengual, guitarrista y 50% del dúo-. De entre el repertorio, tocamos "Pausas", una composición flamenca del propio Juanfra, donde tomé la trompeta, un poco a lo "Flamenco Sketches" de Miles Davis. Y ya en la actuación, pues entre poema y poema, canción; también algún fragmento de Leer o no leer y Tan bella, tan cerca. Bastante público, y muy buenas vibraciones. Eso, cuando estás en el escenario, lo notas enseguida. Y lo agradeces.

Y al finalizar, un coloquio breve, pero muy interesante, como ocurre siempre que conversas con personas inteligentes y sensibles. Así que mientras guardaba el saxo y la trompeta, notaba que muchas sugerencias se colaban en las fundas de los instrumentos. Tiene toda la pinta de que no me dejarán tranquilo hasta que aparezcan impresas. Sí. Agradecimiento al cuadrado. Superpunto.

viernes, 17 de febrero de 2012

Presentación de Las dos hermanas. Antología de la poesía española e hispanoamericana del siglo XX sobre pintura, edición de Enrique Andrés Ruiz




Pues tengo la satisfacción de anunciar este acto, este libro, este antologador: presentación en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, el miércoles 22 de febrero, a las 20 horas, de Las dos hermanas. Antología de la poesía española e hispanoamericana del siglo XX sobre pintura, preparada por Enrique Andrés Ruiz. Del gran trabajo de Enrique, ya haremos cuatro notas más adelante, como se merece.

Es un proyecto que se ideó en la Fundación Mainel, cuya realización fue propuesta a Enrique Andrés Ruiz, y que tan bien ha editado Fondo de Cultura Económica.

La presentación, con Enrique Andrés y Juan Manuel Bonet, asegura ser un acto cultural de gran altura.

(He de decir que tengo un poema en la antología. Todo contento. A ver)  

jueves, 26 de enero de 2012

Presentación de Tan bella, tan cerca en Sevilla: díptico sevillano


Saxo y trompeta (sobre una foto de la Sant Andreu Jazz Band), JM Mora Fandos

I
"Léisenyénelmenuisórieueueueueueuelándinsevíleueueueueueueueueuemálagárpor"... No, no hizo falta la traducción consecutiva: tras media hora sobrevolando el aeropuerto de Sevilla por las nieblas, habíamos desarrollado un carisma para lo inefable, y pudimos interpretar el arcano sin margen para la discusión erudita: Málaga nos esperaría con los brazos abiertos. Y así fue. Un bonito trayecto en autobús, que me permitió conocer un paisaje hasta ahora desconocido.

Javier Sánchez Menéndez, mi gran anfitrión del día, hizo que todo fuera cordial y fluido, como la buena vida. Sevilla, al lado sur de las neblinas, otra vez inconmensurable. Y a las 7:30, Casa del Libro, llega algún amigo, pongo la caña del saxo a remojo, llegan más amigos, acaricio con mano de papá la espléndida chaqueta de diseño que Siltolá le puso a Tan bella, tan cerca, ... Victoria León me trae su traducción de Tipos diversos, Chesterton, en Espuela de Plata, que a la mañana siguiente leo tan a gusto hasta el tercer tipo bajo la pérgola sobre un laguito que hay en el parque de María Luisa. Enrique y Leonor, tan radiantes y tan papás, que daba gusto verlos. Un fuerte abrazo para Enrique Baltanás -él no sabe que mi actual peinado se lo debo a él-, y yo más contento que unas pascuas. Y José María Jurado, a quien ya tenía ganas de saludar en carne mortal, y Juan Antonio González Romano -otro de mis espectros digitales que necesitaba encarnación-, con quienes disfruté tanto conversando en la cena. Ah, y Marie Christine del Castillo, que tan gentilmente me trajo un ejemplar de TBTC para que lo se lo dedicara con una japonería a su hijo. Y Rafael Suárez Plácido, que es del capítulo II de esta croniquilla. Bueno, y que no me olvide de Abel Feu, cuyo mimo extremado está en cada página del librito. Y que me perdone quien no recuerde ahora mismo.

Enrique G-M puso la buena temperatura, y la pista de despegue -sin referencia a lo de Málaga- a mi ultraligero, que divagó como suele hacer, contando anecdotillas, algo del making-of, y sobrevolando en círculo cada una de las preguntas que hubo: la interesantísima de Enrique B, sobre identidad narrativa y el apunte tan luminoso de EGM sobre "Nel mezzo del cammin di nostra vita" y la necesidad de contarse a uno mismo; y la de José Miguel, a quien no pude saludar al terminar el acto, sobre el valor cognoscitivo del arte -o eso respondí yo-, la de Juanjo, que no recuerdo ahora -perdón- y creo que alguna más... A mí me pasa lo que Rousseau decía de la escritura de las cartas de amor: que se comienzan sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho. Luego unos temas al saxo, dibujetes y una copa de cava a la que nos invitó tan amablemente Manuel de Medio. 

Y como colofón, el agradable rato de cervezas y amistad. Por todo, todo, todo muchas gracias, Javier.

Y pasó la tarde, y llegó la mañana: día primero.

II
Mis anfitriones de este segundo día fueron José Luis Piquero y Rafael Suárez Plácido. Sevilla nos bendijo con un sol suficiente y con la amistad. Yo, encantado de las cañas en la puerta de Jeréz, y enfrente de la Universidad. La conversación fluía, como la buena vida, cordial. Libros, poemas, poetas, películas... ya en la terraza del restaurante, Rafa puso las palabras sobre algún horizonte metafísico; tuve que abandonar las chuletillas y tomar impulso para que mi ultraligero surcase de nuevo los espacios, pero José Luis me recordaba -flanqueado por la Ribera del Duero en toda su extensión- que algo más inmediato me esperaba en la copa. Así que no nos pudimos quejar -al menos yo-: hubo de metafísico y de más físico. Nuestro vicio por los libros no tardó en salir. Rafa apuntó que había visto una traducción del Preludio de Wordsworth, en una librería por Los Remedios. José Luis estaba algo renuente a una excursión a aquellas horas. Pero la expedición valió la pena, convinimos finalmente. Yo lo llamo Providencia. 

Y luego un café, dedicatorias de TBTC con dibujete. José Luis ya me había regalado una traducción suya de tres cuentos románticos de Fitzgerald, que no tardaré en leer... Jo, se nos había ido la tarde, y yo que quería haber tocado el saxo por el centro histórico sevillano, y que Rafa y José Luis se solazasen al último solecillo al son de una bossa nova... 

Bueno, detallazo de llevada al aeropuerto, mientras escuchamos a un tal Josh Rouse (?), heterogéneo e interesante como la vida misma. Despedidas, "Volveré", como MacArthur.

Yo estaba dispuesto a aterrizar en Barcelona, y luego a un periplo busero por la Tarraconensis. Me traía tantas cosas buenas para leer, y recordar... Pero no hubo suerte.

viernes, 20 de enero de 2012

Presentación de Tan bella, tan cerca en Sevilla

Es que la niña tenía que ser presentada en su propia casa, la ciudad de la editorial; si no, el padre de la criatura no estaba tranquilo. Pues ahí vamos. Este es el tarjetón que ha preparado La Isla de Siltolá, la mamá:


Y, todo un honor, Enrique García-Máiquez, autor del magnífico prólogo, tío en línea directa de la jovencita y su padrino con Enrique Baltanás, la presentará en sociedad. Y luego dedicatorias-dibujos, y algo de jazz y esas cosas típicas de la familia Mora Fandos. A ver si podéis pasaros. Creo que no nos vamos a aburrir. 

martes, 22 de noviembre de 2011

Tan bella Santa Cecilia, tan cerca el unplugged

I.
Hoy es día de fiesta nacional en este blog: es Santa Cecilia, patrona de los músicos. Hace ya unos cuantos años pude estar en su iglesia titular, en una recoleta rinconada del trastévere romano. Allí me encontré esta sugerente escultura, de estética romántica, que muestra a la virgen y mártir, toda finura y delicadeza, con su discreta incisión en el cuello (el verdugo fue, ciertamente, bastante menos delicado).

Basílica de Santa Cecilia en Trastevere (Detalle)

El acta del martirio dice que: 

Venit dies in quo thalamus collacatus est, et, cantantibus organis, illa [Cecilia virgo] in corde suo soli Domino decantabat [dicens]: Fiat Domine cor meum et corpus meus inmaculatum et non confundar. 

Y dicen los que saben que hubo un error en la transcripción, y que el "cantantibus organis" era realmente "candentibus organis", instrumentos de tortura subidos de grados térmicos. No alababa a Dios entre órganos tocados por ángeles, una vez pasado el mal "trago", sino en el trago mismo (lo que no quita que también pudiese escuchar místicamente algo, no voy yo a ponerle límites a la gracia). En fin, se quedó esta delicada mártir como patrona de los músicos (y también de los poetas, los ciegos -como Santa Lucía- y de las ciudades de Albi (Francia), Omaha (Estado de Nebraska, USA) y Mar de Plata (Argentina). Y se la representa con el órgano, el laúd y las rosas.

De la conexión entre Santa Lucía, la música, la visión y la no visión y lo invisible y el sufrimiento del músico/poeta/artista escribiré en otro momento -estoy viendo un libro ya, qué le vamos a hacer-. Por cierto, Enrique Andrés publicó hace un par de años un precioso libro de ensayos de tema estético titulado Santa Lucía y los bueyes (Pre-Textos, en la colección "Correspondencias" que dirige nuestro común amigo el pintor y poeta José Saborit) con carta y prólogo de José Jiménez Lozano.

(Vaya, otra vez la banda blanca; podéis interpretarla como una senda hacia el cielo, mientras aprendo a quitarla para la próxima vez).


II.

Y resulta que, como el autor de este blog se ha liado la manta de la escritura a la cabeza y se ha echado al monte de  la profesión literaria, pues anda haciendo presentaciones a troche y moche de su Tan bella, tan cerca. La próxima es este próximo sábado 26, en el Bibliocafé de Valencia, a las 19 h. Y como ya viene siendo costumbre, va a montar un show musical. Un unplugged, a modo de "duets" con amigos y familiares. 

Bueno, os cuento un poco cómo va el programa por ahora: cantarán Elizabeth Bode-Dunphy y Rosa Mora Fandos (las dos sopranos, y haremos repertorio jazzístico); mi hermano Bernardo y yo tocaremos un par de blues a la flauta travesera y saxo tenor; con Ignacio Gil Pechuán, atentos a la guitarra de jazz; y con Juanfra Pérez, con quien formo el DúoMo, temas suyos, muy atmosféricos y sugerentes -además de acompañar en el resto de actuaciones-. Si alguien más quiere sumarse, que me envíe un mail.

Evidentemente, algo contaré del libro, y habrá preguntas; pero creo que la literatura que he intentado hacer en TBTC, se sentirá muy a gusto con la música. 

Y para terminar, dibujo al carbón compuesto & acuarela a modo de dedicatoria, a todos los que aparezcan por allí con un ejemplar de TBTC, y también de mi primogénito, Leer o no leer.

(Y si queréis merendar, en el Bibliocafé tienen unos muffins de chocolate como para no sacarse el pulgar de la boca). 


viernes, 18 de noviembre de 2011

Tan bello tantos amigos tan cerca: presentación de Tan bella, tan cerca en Librería Diálogo, Madrid


En la foto se ve ya el buen ambiente de la presentación. Entre amigos, no podía ser de otro modo. Al fin y al cabo, ¿para qué escribimos, editamos, hacemos presentaciones, leemos, si no es para ser felices con los otros?

Pues allí, en el foso de libros de Diálogo, fue. Presentó el libro Enrique Andrés. Me encantaron sus palabras. Enrique no se anda con chiquitas, va al fondo, siempre; y en estos tiempos tan de superficie, se agradece de un modo especial. Hubo un breve coloquio. Mi gran amigo José Antonio Millán -que tampoco se para en chiquitas algunas- entró en diálogo-debate con Enrique, sobre el sentido de la belleza en Baudelaire, sobre su modo de percibirla y su manera de expresarla, y ahí se convocó instantáneamente a la literatura, la teología, la modernidad... : impresionante, yo hubiera estado horas escuchándolos, pero tuvimos que seguir caminando. 

Corina, que junto con Javier Sánchez Menéndez y Cristina Brackelmanns pude conocer como bajados de la blogosfera un rato después de mucho tiempo de blogs y mails -para volver a subir en cuanto terminara el acto-, me hizo una pregunta que, si no recuerdo mal, iba sobre la motivación de la escritura de este libro. Corina es filósofa, así que yo -que me imponen mucho los filósofos; y que, por cierto, pronto será doctora, y sobre Ricoeur, y con Jaime Nubiola como director de tesis, casi ná- expuse mis desvergonzadas incursiones en la filosofía para escribir Tan bella, tan cerca, y creo que nos reímos un poco.

Bueno, luego pasamos a la música, y toqué tres standards de jazz -cuyos nombres no voy a decir, no vaya a ser que la SGAE...-. Y terminé de dibujar los haikus (nada de haikai, ¡eh!) visuales que les tenía prometidos a todos mis amigos allí presentes. No quedaron mal. Rocío y María José se sorprendían divertidas del despliegue: lápices de carbón compuesto, goma, sacapuntas, acuarelas, agua y... ¡fijador de acuarela! Algo parecido a esto:




Para finalizar, foto de familia, la que se ve arriba. Y María José filmó un poco de una canción, que se puede ver y escuchar aquí:


Muchas gracias a todos.   


lunes, 14 de noviembre de 2011

Se hace saber

... a todos los Madridviajantes o cortehabitantes que:

aquel que en la conocida fecha de la presentación de "Tan bella, tan cerca", se acercara al autor con un ejemplar de dicho libro, le será estampado un dibujete o llámesele igualmente motivo vegetal, japonería o haiku visual al lápiz de carbón compuesto -u otras técnicas de urgencia, y al menos en la medida que la provisión de lápices dé de sí- en la portadilla junto a la dedicatoria que en tales presentaciones es costumbre de prodigarse. 

Y para que así conste y no me arrepienta a luego, doy este escrito a la blogosfera y que la historia virtual me lo impute (bueno, esta última palabra no suena muy bien, pero en vista del apremio de la vida moderna y postmoderna, quede).

martes, 8 de noviembre de 2011

¡ESTÁIS INVITADOS!



Javier Sánchez Menéndez me envía esta elegante invitación, que os hago llegar. Me encantará saludaros a todos los amigos y lectores de este blog y mis libros, que andéis por Madrid.

Por cierto, habrá cierre -breve- musical a cargo del autor.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Presentación Tan bella, tan cerca, Siltolá, Enrique Andrés Ruiz, Madrid 17 noviembre

Pues para los que estéis en Madrid: será en la Librería Diálogo, 17 de noviembre, a las 20:00 h (C/. Serrano 108, esquina Diego de León); y con un muy buen amigo como presentador: el poeta, escritor y crítico de arte, Enrique Andrés Ruiz.

Nos conocimos en la presentación de su poemario, El Reino, en el IVAM. Hace ya años. Luego hemos mantenido la amistad, como debe ser. 

Y además, en Diálogo, con Mª José y Rocío, que tan bonita tienen puesta esta librería proyectada por la audacia de Rafael Moneo.

Javier Sánchez Menéndez, editor de La Isla de Siltolá, que ha mimado esta maravilla de edición que es Tan bella, tan cerca, estará, por su deseo -que el mío era que se viniera a la mesa- entre el público.

En fin, lo pasaremos muy bien. Estáis invitados.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Presentación de la poetisa Ángela de Mela en Leo



El viernes pasado nos reunimos en la Librería Leo, de Valencia: Ángela de Mela, Jorge Galeano, Gonzalo de Leo y amigos. Ángela es una poetisa cubana, cuya amistad y la de su marido Jorge, me precio de tener ya desde hace años. Yo sólo fui el presentador. A continuación traigo el texto de la presentación:




Un presentador no debe ser un destripador, sino un incitador; un incitador, en este caso, a la escucha. Y es lo que voy a intentar.

La historia en común de Ángela de Mela con la poesía, la literatura, el arte, no puedo abordarla aquí: es simplemente una historia repleta de formación humana, intelectual, literaria, profesional; de pasión, trabajo, sensibilidad, diálogo, responsabilidad. Nacida en Cuba, ha vivido y vive en toda esa tradición lírica tan fértil en Cuba y el Caribe, es parte de esa tradición que, como todas las tradiciones vivas, no puede dejar de seguir caminando.

Ha desempeñado muy importantes trabajos de gestión cultural nacional en Cuba, buscando ese tan necesario diálogo entre la isla y el exterior: entre otros, como formar parte del comité asesor del ministerio de cultura cubano y Fundadora del Festival Internacional de Poesía de La Habana. Y ya en España, ha desplegado una imparable actividad de escritura, publicación, docencia a través de talleres de poesía y conferencias.  

La poesía, tal como la entendemos hoy, es el género literario donde esperamos un intento de decir lo que es muy difícil de decir, seguramente, imposible, si queremos llegar a realidades profundas. Pero el viaje poético del escritor y del lector son necesarios. Un centímetro ganado en ese viaje nos acerca al misterio y nos muestra nuevos paisajes que antes no podíamos ver.

Hay un aspecto que quiero resaltar especialmente: todo escritor, pero creo que de un modo radical en un poeta, tiene un derecho y un deber inescapable, levantar una voz única, honesta. La voz poética de Ángela es ese derecho y ese deber vividos con toda la entrega, y por lo tanto, desde la particularidad de su voz ha de resonar en lo universal que nos enlaza a todos. Y lo hace.

Se ha hablado del carácter insular de la escritura de Ángela. Veo, al menos, dos razones, y la primera ya está dicha: la voz personal, irrepetible, única, tiene en la isla una metáfora frecuentada por los escritores: ese lugar que solo puede crecer hacia dentro, sin obviar el contacto con lo de fuera. Esa voz cultivada, distinta, inconfundible. Así, en su modo personal de escribir hacen escala Lezama Lima, Octavio Paz, María Dulce Loynaz, entre otros, como una cristalización en una nueva realidad poética. 

Y la segunda es la circunstancia vital de Ángela, la de alguien que nace y vive en una isla, Cuba, y por lo tanto el paisaje deja su huella en la persona, cuando tendemos a quedarnos solo con la mitad de la verdad al pensar que es la persona quien deja la huella en el paisaje. Esa mirada insular en estos dos sentidos se aprecia, por ejemplo, en su poemario Península de Hicacos: poemas muy plásticos, visuales, donde el tema amoroso se hace paisaje.

Ángela ejerce una voz poética con diferentes acentos, es lo que solemos observar en poetas con un recorrido vital y artístico: en Lo que el viento nos dejó, accedemos a una voz discursiva, meditativa, en alta voz, frente a un tú en un nosotros. En Rituales de la luz, encontramos reivindicación, reflexión, pero en momento alguno se pierde la cita constante con la imagen. En Escrito de tu nombre, vibra la dimensión espiritual, trascendente, religiosa que tiene en los Evangelios el escenario, los interlocutores, la hondura existencial por la que transitar.

Y hay algunos rasgos que creo que atraviesan los libros de Ángela, y que me gustan especialmente, y con esto terminaré: la dicción sencilla pero, ¡cuidado!, no simple, no superficial, sino concentrada, que enseguida establece un vínculo con el lector, o el oyente; la palabra precisa, escogida de entre un gran caudal de palabras, escogida con conocimiento de causa poética; la cualidad plástica, especialmente visual de sus versos; la imagen, sea metafórica o no, plena de sugerencia y de precisión, que se presenta en versos concisos, como fogonazos de luz que mantienen en vilo la pupila; y el fondo –el fondo importa, vaya si importa-: en la poesía de Ángela están los grandes temas de la poesía, de la vida, encarnados con valor, sin desatender lo carnal ni lo espiritual, y precisamente por esa presencia de lo espiritual religioso, la escritura adquiere una tensión y un compromiso artístico y humano arduos, porque cuando se quiere decir lo más inefable, todo trabajo será poco. Pero sin esa tensión de fondo, espiritual y religiosa, como dice George Steiner en Gramáticas de la creación, no habríamos tenido el gran arte, los clásicos; no podríamos defendernos del todo vale.

Bueno, les dejo ya con la voz poética y la voz física de Ángela.

lunes, 12 de julio de 2010

Lectura, jazz… diálogo en Diálogo



Es un 9 de julio, 18:45, Juanfran y yo nos ponemos a tocar -a modo de ensayo- en el paseo de Recoletos, frente a la entrada de la Thyssen: no hay ninguna baronesa encadenada a ningún álamo, sí algunos niños correteando, algún paseante detenido a escuchar, una pequeña que deja de llorar cuando nos ponemos a la faena, y el fragor intermitente del tráfico. Un fresco aporte musical en medio de aquel caliente polígono de la cultura y las bellas artes.

A las 19:40 Juanfran y yo estamos probando la acústica en Diálogo Libros: los libros que forran las paredes de la vanguardista librería devuelven algo más que música –no puede ser de otro modo-. Diseñada por Rafael Moneo, su espacio a modo de foso tiene incluso una vista aérea. Los ventiladores mitigan los calores, ya algo disminuidos por la hora. Por los cristales de los escaparates, sobre nuestras cabezas, sigue entrando una claridad que me imagino que Joseph Conrad habría llamado cómplice. 
   
Van llegando asistentes: el novelista Luis Ramoneda con José Luis Maldonado, el poeta y crítico de arte Enrique Andrés con su pequeña hija y un amigo, el novelista y editor Santiago Herraiz con unos amigos, el poeta y ensayista Juan Meseguer, el experto musical José Miguel Nieto, Guillermo Ganón y sra., el jurista Pedro Amorós, hasta rellenar el recoleto espacio.

20:05, y hora de comenzar: algunos pensamientos sobre el sentido de Leer o no leer, el valor de la lectura, la identidad que se hace también en diálogo con el otro a través de esos imprescindibles embajadores que son los libros, el papel del lector como intérprete vital del texto y la analogía con el jazz: el buen lector se implica creativa y personalmente, tanto como el músico de jazz con el texto musical. Cada vez que se interpreta el tema musical es como una relectura del texto literario, una nueva experiencia, en parte igual y en parte distinta, porque lectores y músicos no somos exactamente los que éramos antes. Y… vamos a ello.

Comenzamos con Autumn Leaves de Joseph Kosma, luego Summertime de George Gehrswin, In a Sentimental Mood de Duke Ellington, Don’t Let me Be Lonely Tonight de James Taylor, Just the Way you Are de Billy Joel, incluso la movidita y simpática Isn’t she Lovely? de Stevie Wonder. Son nuestras versiones, nuestras relecturas.

En el coloquio, aportaciones de gran altura por parte del público: hablamos de lo que la fijación literaria y la notación musical han influido en nuestro modo de relacionarnos, como oyentes e intérpretes, con las narraciones, la lectura, la escritura, y la experiencia musical; del exilio que sufre la belleza y la narratividad en las aulas, expulsadas por el abstraccionismo y las urgencias pragmáticas, y del consiguiente tedio de nuestros jóvenes; de lo audiovisual y de lo literario y de sus posibles futuros; de cómo se escribió Leer o no leer, y más cosas…


Juan Meseguer, Servidor, Luis Ramoneda, José Luis Maldonado, Juanfra Pérez Mengual y Santi Herraiz

Rocío y Mª José, de Diálogo Libros, contentas con la experiencia; los músicos, encantados, y el público satisfecho. Recogemos los instrumentos, nos subimos al coche, nos despistamos por Vallecas intentando salir a la A-3, cenamos en la terraza de un concurrido bar. La gente flota en la indolencia de la noche. A nosotros nos quedan cuatro horas de carretera, y una entrañable experiencia para releer.    

jueves, 8 de julio de 2010

Presentación

"Este es un libro sobre la lectura. Creo que, en general, hablamos mucho de libros, pero muy poco de lecturas. Roland Barthes dijo que el nacimiento del lector se paga con la muerte del autor. Yo no veo por qué nadie tiene que morir aquí. Es más: entendiendo mejor que si apoyamos la lectura, al lector como sujeto activo y creativo, potenciamos todo el círculo literario: el autor, el libro, las librerías, la crítica.
"La lectura hace identidad: no sólo porque nos puede allegar un conocimiento relevante para nuestra vida, sino porque también nos introduce en unos hábitos vitales fundamentales: la búsqueda, el recogimiento, el diálogo...
"Y porque nos abre al otro: a través de los libros, esos insustituibles embajadores del otro, del tú -cuando lo son de verdad-, crece nuestro yo. Enrique Andrés, en un magnífico ensayo sobre la lectura, "La tristeza del mundo", trae a colación una idea de Lévinas: “La soledad radical, la hecha de luz intelectiva, inmarcesible y aislada, sólo nos procura el dominio del mundo, pero a la vez nos priva de un interlocutor”. No hay yo sin tú..."

Para quien quiera saber cómo sigue -con música-, tiene una cita en la presentación de Leer o no leer, en Diálogo Libros, Serrano 108, 9 de julio, viernes, 8. pm.