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¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



jueves, 4 de febrero de 2010

D. QUIJOTE I

D. Quijote es un personaje muy seguro de la narración que otros harán de su vida: una vida heroica, triunfante, conectada con la trascendencia espiritual. Pero veremos que su vida tomará otra estructura narrativa, la de una derrota de ese papel. Todo esto lo vamos entendiendo desde una distancia que permite entender que la narración que D. Quijote quiere hacer de su vida no se va a cumplir, una narración que ya tiene diseñada, una narración voluntarista.

La narración del autor implícito, mediante la distancia irónica, aparece como algo diferente de la narración del propio D. Quijote, de su ejercicio de narrar, de su futurición y revisión de sus anteriores acciones. La narración de la victoria que pretende D. Quijote, es asumida en una narración mayor más abarcante, que la encuadra y corrige: en la narración de un fracaso y de una victoria distinta a la que pretende D. Quijote: una conversión.

La narración que D. Quijote va intentando hacer con sus acciones es la pretendida narración de una vida victoriosa según el género literario de las narraciones de caballerías. Pero desde el primer momento, y a través de diversos recursos literarios, el autor implícito va manteniendo una distancia irónica, que al final queda definitivamente cualificada, no como una ironía sarcástica, como la del autor implícito del Buscón, sino como una ironía cristiana, amable.