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T. S. Eliot, Coros de La roca, I



lunes, 9 de julio de 2012

Suavidad. Poema para su otra sobrina, Ana


               Suavidad

                                      Para Ana Zanoni Mora

Suaves, Ana, son los suaves sones
que en cada blanca, negra, tecla pones.
Qué lejos queda ya el pentagrama:
Tú ves, yo veo, el pájaro en su rama.  

Sonata de Clementi. La ventana
se ha abierto, el viento en la mañana
solo sabe el silencio que sugiere
—que música será, o que te quiere—.

Doble barra final. Llega la tarde.
Ni edad feliz, ni nada que resguarde,
tan solo todo aquello que aprendiste.
Ponías suaves sones: recibiste.

3 comentarios:

  1. Muy bello poema le dedicas (creo entender)a una de tus sobrinas. La melodía de las rimas consonantes armoniza a la perfección con esas alusiones musicales a pentagramas y teclas de piano. Descubro en ti también la faceta de poeta. Mis felicitaciones por ello.

    Saluditos y buena semana, José Manuel.

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  2. Gracias, Marta, me alegra que te haya gustado. E igualmente Mayte, sí, es para mi sobrina, y ha quedado bastante sonoro, sí. Saludos y feliz semana.

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Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo