AVISO PARA QUIEN QUIERA COMENTAR

EN ESTE BLOG NO SE ACEPTAN ANÓNIMOS (YA HAY BASTANTE DESPERSONALIZACIÓN EN ESTA SOCIEDAD COMO PARA ANDARNOS CON MÁSCARAS) NI QUE SE HABLE MAL DE NADIE (SE DISTINGUE ENTRE PERSONAS -TOTALMENTE DIGNAS- E IDEAS -QUE ES LO QUE CABE CRITICAR-). GRACIAS POR SU COLABORACIÓN.

¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



miércoles, 20 de abril de 2011

G. K. Chesterton, mi amigo, de W. R. Titterton: cuatro notas


I
Un gran número de cabezas tuvo grandes ideas durante el primer tercio del siglo XX. Posteriormente, algunas de esas grandes ideas costaron muchas cabezas. Pero otras ideas, aparentemente más modestas, abrieron las mentes, entretuvieron, hicieron reír, dieron esperanza. Incluso lo siguen haciendo. Chesterton fue una gran cabeza -y no sólo cabeza- generadora de este segundo tipo, y aprovechó febrilmente los canales del mundo moderno.

II. 
Algo de todo esto aparece en esta biografía escrita el mismo año de la muerte de G. K. Una escritura en caliente y desde la amistad que no se resigna a la partida del amigo. Titterton, el autor, se consideraba aprendiz de G. K. en el periodismo, en lo humano y en lo divino. Así que al hilo de la vida periodística y polemista de G. K., Titterton escribe un libro trepidante, porque trepidantes fueron aquellos años, y trepidante fue su amigo.

III.
Traducida por Aurora Rice y Enrique García-Máiquez -recuerdo aquella consulta que Enrique, afinando, afinando, hizo entre bloggeros amigos sobre una rima de uno de los poemas de G. K. con que Titterton va trufando el libro-, esta biografía es una perspectiva complementaria a las que ya conocíamos. El misterio de la persona no se agota en la tinta de una o mil plumas, ni siquiera si es el propio sujeto el que se autobiografía, como también hizo G. K. 

IV. 
Y al mismo tiempo es una crónica de un postvictorianismo al que, como lechoncillo en fiesta patronal, todo el mundo se acerca con la servilleta al cuello y el cuchillo en la mano. Los diferentes ismos políticos campan por sus respetos, incluido el distributismo de G. K., Belloc y unos más. Y también el socialismo de G. B. Shaw. Por cierto, hay un capítulo dedicado al famoso debate entre G. K. y G. B., "¿Estamos de acuerdo"?, que tiene su complemento en la traducción que de él hizo Victoria León para Renacimiento, y Enrique Baltanás -su prologuista- me regaló en una noche sevillana.

Imprescindible.

4 comentarios:

  1. ¡Qué tal José Manuel! Con tus cuatro apuntes y tratándose de Chesterton he decidido incluir esta biografía en mi lista de "Lecturas pendientes".

    Que tengas una buena Semana Santa,
    Juan Pablo L. Torrillas

    ResponderEliminar
  2. Muy bien, Juan Pablo. Ya me contarás qué te pareció la lectura, a mí me impresionó el libro.
    Igualmente, que tengas una Semana Santa y Pascua muy provechosas.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Manel, no tengo mucha idea de Chesterton, ¿por dóde empezar?

    ResponderEliminar
  4. Del Chesterton ensayista, te recomiendo Correr tras el propio sombrero http://www.acantilado.es/catalogo/correr-tras-el-propio-sombrero-118.htm

    También tienes el muy famoso Ortodoxia, o su Autobiografía en El Acantilado este último.

    Como narrador, alguna novela de la serie del Padre Brown. El hombre que fue jueves es famosa, pero no la he leído.

    Ya me dirás. ¡Felices Pascuas!

    ResponderEliminar

Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo