AVISO PARA QUIEN QUIERA COMENTAR

EN ESTE BLOG NO SE ACEPTAN ANÓNIMOS (YA HAY BASTANTE DESPERSONALIZACIÓN EN ESTA SOCIEDAD COMO PARA ANDARNOS CON MÁSCARAS) NI QUE SE HABLE MAL DE NADIE (SE DISTINGUE ENTRE PERSONAS -TOTALMENTE DIGNAS- E IDEAS -QUE ES LO QUE CABE CRITICAR-). GRACIAS POR SU COLABORACIÓN.

¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cuatro notas sobre "Como gustéis" de William Shakespeare


I.
Harold Bloom escribió un libro, Shakespeare, la invención de lo humano, con el que yo no acabo de estar totalmente de acuerdo; pero lo que más me ha interesado es lo que puede expresar su título. "Invención", del verbo latino invenio: encontrar, tiene siempre esa doble valencia: como algo que encuentras, o como algo que creas. Me parece que Shakespeare, en nombre de la humanidad, reencuentra lo humano con una sorprendente profundidad, y al hacerlo crea ficciones que nos ayudan a encontrarnos y hacernos como personas.

II.
Qué curioso, de todos los dramas de Shakespeare, hay una comedia que se ha quedado de un modo especial en mi memoria. Más que la indecisión patológica de Hamlet, o la posesión diabólica del matrimonio Macbeth, siempre me vienen primero a la cabeza los personajes de la comedia Como gustéis: la injusticia sufrida por Orlando y su buen fondo de joven generoso y sincero, el ansia de libertad y la armonía con la naturaleza del Duque exiliado, la mundanidad afable del bufón Touchstone, los ardides del amor de Rosalind disfrazada de muchacho y ayudada por su doncella Celia, el pesimismo clásico de aquel monólogo monumental del filósofo Jacques. El orden social, familiar, personal que se rompe, y que finalmente se recompone en un nuevo orden aún mejor.

III. 
Yo era universitario y tenía un vídeo de una representación de Como gustéis a cargo de una compañía canadiense, en versión original, y para aprender inglés me aficioné a él: lo vi innumerables veces, tarareaba las canciones inconscientemente, repetía frases a cuento o sin él. Ciertamente, es el trato asiduo lo que engendra el afecto. ¿Qué hubiera pasado si  hubiera sido el sobrecogedor Macbeth de Orson Wells -aquellos fuertes contraluces del blanco y negro de la desesperación- lo que yo hubiera frecuentado tan apasionadamente? Creo que me habría deprimido profundamente en aquellos años de juventud. 

IV. 
Qué importante es hacer una buena elección. Sobre todo cuando se es joven y se exprime cualquier cosa en la que se encuentra un atractivo.Como gustéis, Shakespeare, me "inventó" en algún grado que no sabría -y para qué- determinar. Será ese poder de los clásicos, de los que siempre sintonizan con nuestra necesidad de  ser nosotros mismos.

2 comentarios:

  1. Yo la vi hace años representada por unos estudiantes capitaneados por Manuel Ángel Conejero y salí horrorizado por las insinuaciones que muy poco sutilmente hacían los actores. Daban igual los amores y los enredos. Incluso le escribí al ilustre catedrático quejándome de que el autor inglés no me parecía que diera lugar a semejantes equívocos. Desde luego me contestó airado y rapidísimamente de que a él sí se lo parecía. Tendré que leerla porque representada como yo la ví, acompañado por cierto de bachilleres, me horrorizó, como dije antes.

    ResponderEliminar
  2. Efectivamente, has puesto el dedo en la llaga. El lector hace lo que quiere con el texto, y si es de teatro lo mostrará a los demás representándolo. En fin, me apena lo que cuentas, porque creo que sí hay un espíritu objetivo en la obra de teatro. En la representación que yo vi, no había nada inconveniente -salvo algo en los chistes del bufón, típicos en Shakespeare, pero sus bufones no son enfermos psicoanalizables-. Las representaciones "transgresoras" acaban en el olvido. A ver si te haces con una buena versión.

    ResponderEliminar

Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo