AVISO PARA QUIEN QUIERA COMENTAR

EN ESTE BLOG NO SE ACEPTAN ANÓNIMOS (YA HAY BASTANTE DESPERSONALIZACIÓN EN ESTA SOCIEDAD COMO PARA ANDARNOS CON MÁSCARAS) NI QUE SE HABLE MAL DE NADIE (SE DISTINGUE ENTRE PERSONAS -TOTALMENTE DIGNAS- E IDEAS -QUE ES LO QUE CABE CRITICAR-). GRACIAS POR SU COLABORACIÓN.

¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que perdimos en la información?
T. S. Eliot, Coros de La roca, I



viernes, 10 de septiembre de 2010

Representar la juventud, y el Manga (ancha)




Es que "Harry Potter" no es "Crepúsculo", ¿sabes? Nosotros no estamos vendiendo sexo.


Pues esto es lo que dice la actriz Emma Watson, protagonista de las películas Potter, al comentar el beso que se dan Harry y Hermione (encarnada por ella misma) en la próxima entrega. Y me ha hecho recordar que toda narración que se dirija a la juventud lleva implícita una imagen de la juventud. Tiene como un preámbulo silencioso -pero totalmente real- que viene a decir:

Esta narración, para que produzca los efectos que pretende producir, necesita que tú, lector, te acomodes a la imagen de lector, de persona, que espero de ti.

Pasa en toda comunicación: esperamos que el otro -dentro de unos límites- sea como esperamos que sea, para que la comunicación funcione: esperamos que la cajera del supermercado no sea una psicópata, para que la comunicación "pagar en el supermercado" sea lo que debe ser, y no una columna en la sección de sucesos del diario. 

Lo importante es si esas imágenes son dignas de la persona o no.

Así que me interesan las narraciones por este efecto sobre la identidad, personal y comunitaria. Por eso unas me emocionan, y otras me preocupan. Y por eso me interesa la declaración de Emma Watson. Y por eso me he acordado de que alguien, este verano, me decía que el Manga no es único, que hay varios mangas. Me alegro. Me alegro porque no puedo sentir más que aversión a una narración audiovisual dirigida a la infancia y a la juventud donde los personajes tienen expresivos rostros de niñas Heidi, con unos ojos enormes, vibrantes y oscuros, unidos a cuerpos de top-model con minifalda. La vieja dicotomía moderna, espíritu-cuerpo: los ojos, espejo del alma, pura buena voluntad; el cuerpo, res extensa, todo lo que podamos esculpir en él, para fines de gratificación fisiológica.

Con estas imágenes de la juventud implícitas en las narraciones audiovisuales para el gran público, se entiende un poco mejor la anorexia.

Esta mezcla me recuerda a aquel engendro de figura compuesta con partes de animales y de hombre, del que se burlaba Horacio al inicio de su Poética. Horacio decía que aquello no podía tener valor como arte. Tampoco este tipo de Manga -llamémoslo manga ancha-, y Crepúsculo -medio hombres, medio lobos, medio murciélagos-, y toda esa estrategia capitalista deshumanizada que hace su agosto con un tácito acuerdo izquierdas-derechas sobre el todo vale moral; eso sí, con tal de que se lleve puesto el casco, el preservativo y el cinturón de seguridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchas gracias por tu comentario, lo leo dentro de un poco -es bueno darse y dar un poco de tiempo a los demás, así la vida se vuelve más humana- y te respondo